Conferencia impartida en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

El valor económico y social de la lengua española

Hablar de la lengua española es un placer del que no he querido privarme, sobre todo porque siendo una de las lenguas más ricas ha sido vituperada, maltratada y olvidada y creo que va siendo hora de ir poniendo las cosas en su sitio y calificar a cada cosa como corresponde.

Y repito que realmente me siento orgullosa de salir en defensa de ese activo tan sumamente importante como lo es nuestro idioma, la lengua española, porque ahora, al parecer se ha ido poniendo de moda su aprendizaje, pero cabe señalar que ya hace varias décadas que, un catedrático de la Universidad de Sala manca, César Real de la Riva, fue el fundador los Cursos Internacionales de español de la Universidad de Salamanca.

Fue considerada como la empresa salmantina con mayor proyección en el mundo, el catedrático César Real de la Riva, murió a los 80 años, en 1992, pero no cabe duda de que fue un adelantado de su tiempo. El creó la hoy denominada «industria de la lengua» a través de los cursos de verano, que comenzaron a impartirse hace casi 50 años. Fue Catedrático de Literatura en la aquella Universidad ya en 1935, y responsable de la biblioteca general de la universidad salmantina, considerada como la primera universidad europea de su clase, por lo que no es de extrañar que emprendiera lo que él denominó «una actividad de primer orden».

Junto a él, José Luis de Celis, potenció la iniciativa del Profesor constituyendo el Colegio de España, pionero en esta actividad empresarial, que ha sido un referente en los comienzos de la enseñanza del español en Estados Unidos. El Colegio de España, fundado en 1973 en Salamanca, es una institución académica con un profesorado universitario altamente cualificado y una sólida experiencia docente, cuyo objetivo fundamental era y sigue siendo, la enseñanza y la difusión de la Lengua y de la Cultura Española e Hispanoamericana a estudiantes y profesores de español.

El Colegio Español original, pronto fue lugar de encuentro de numerosos estudiantes de diversas Universidades de Estados Unidos, interesado en el aprendizaje de nuestra lengua y fue una institución puntera en este campo, que alcanzaría un gran prestigio internacional cuando la llamada «industria del español» era sólo un espejismo.

El Colegio de España, al mismo tiempo fue considerado un referente para el estudio de la lengua española, acudiendo a sus aulas cientos de personas de todo el mundo. Especialmente mantuvo relación directa con las Universidades de Stanford, Houston y de la Habana, así como el Centro de Comunidades Españolas de Buenos Aires. Y no solamente fue su dedicación exclusiva a la enseñanza del español sino que, el Profesor de Celis, como Licenciado en Historia, transmitió a los alumnos su pasión por el arte en los numerosos viajes culturales organizados por el Colegio de España.

Fue fundador y primer Presidente del Gremio de Editores de Castilla y León, fundador y director del Grupo Editorial Ambos Mundos y de la revista literaria Cuadernos del Lazarillo, material didáctico que ha sido fuente de investigación por los seguidores de nuestra lengua.

El pionero Colegio de España fue aumentando sus materias didácticas, reforzó los cursos superiores de Filología Hispánica y en la actualidad imparte, además, cursos y masters de español comercial y de negocios, perfeccionamiento para profesores de español, especialidad de estudios hispánicos, historia, literatura y cursos de civilización española e hispano americana. Pero a partir de aquellos años 60 han sido infinitas las organizaciones, auspiciadas principalmente por las Universidades americanas que han potenciado la difusión de la lengua española y han acreditado de manera fehaciente la rentabilidad de su aprendizaje.

En 1987 se abrió un nuevo centro en Alicante donde se impartían cursos de lengua española en un convenio de colaboración con la recién creada Universidad alicantina, aprovechando la afluencia turística a esta zona del levante español y donde en la actualidad se han establecido varios centros de enseñanza de lengua española relacionados con Universidades americanas tan prestigiosas como la de Cornell, Syracusa , Ithaca y la Estatal de Connecticut.

Es decir, ha quedado demostrada la promoción cultural que España ha hecho a través de los centros dedicados a la enseñanza de la lengua española lo que constituye, además, una relación social entre los países que en ese recorrido de promoción cultural, terminó por imponerse e introducirse también en las Universidades de los países de la Europa del Este e Hispanoamérica.

Pues bien, queda demostrado que el español es hoy una lengua hablada por más de 500 millones de personas en Hispanoamérica. En Estado Unidos hay una población de 68 millones de hispanoparlantes lo que lleva a la conclusión de que la riqueza del español surge de su diversidad: diversidad geográfica, social y de uso frecuente.

La expansión geográfica a lo largo de los siglos, el desarrollo cultural y literario del idioma con carácter de universalidad aseguran la cohesión y la pervivencia. El deseo de los hablantes por mantener esa lengua común se ve favorecida por la labor que desarrollan algunas instituciones, como las Academias de la Lengua o el Instituto Cervantes.

El Instituto Cervantes es la institución pública para promocionar el español y las lenguas cooficiales de España y difundir la cultura de los países hispanohablantes. Tiene representación en 77 ciudades de 44 países en los cinco continentes

El Instituto Cervantes se creó en 1991 con el fin de potenciar la lengua española a la vista de la demanda existente, las Academias cuidan de nuestro patrimonio lingüístico y literario pero el Instituto Cervantes difunde nuestra lengua entre los hablantes no nativos. Ahora bien, esta unidad en la diversidad se ve influenciada por distintos factores, entre los que cabe señalar la de los medios de comunicación e Internet, por un lado, y la masiva entrada de anglicismos, por otro.

Como decía, la riqueza del español se encuentra en su diversidad, esto es, en las variedades que vienen establecidas tanto por el usuario como por el uso.

El español es la lengua oficial de 18 países hispanoamericanos:

Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Méjico, Cuba y República Dominicana.

También se habla en otros lugares de América, donde convive con el inglés, como en Puerto Rico, en islas de las Antillas y en zonas de EE.UU como Nuevo Méjico, Arizona, Texas o California.

Además de en España y en América, el español se habla también en Filipinas, donde convive con el tagalo y con el inglés, en ciertas zonas de África, en los Balcanes y en el próximo Oriente.

El estilo más espontáneo e informal de la lengua es el español coloquial. Pese a sus relaciones con determinados niveles populares o vulgares, no debe confundirse con estos, pues el registro coloquial es patrimonio, en principio de todas las clases sociales. El registro coloquial será, por tanto, la manifestación más informal de la lengua dentro de una escala de valores lingüísticos establecida

En 1990 se formó un grupo de investigación denominado «Valencia, Español Coloquial» surgido en el seno del Departamento de Filología Española de la Universidad de Valencia.

Su principal objeto de estudio fue desde el principio el español coloquial. El grupo, dirigido desde sus inicios por Antonio Briz, está integrado por profesores y becarios de investigación de los Departamentos de Filología Española de las Universidades de Valencia y Alicante.

Entre sus principales fines se encuentra el análisis de la estructura de la conversación y sus unidades: su configuración secuencial, la alternancia de turnos, el habla simultánea, el comportamiento interaccional y en definitiva establecer unas normas de relación social entre los usuarios de la lengua española.

El registro coloquial será, por tanto, la manifestación más informal de la lengua dentro de una escala gradual que va de lo más formal a lo menos formal que es la conversación cotidiana. Por eso cabe afirmar que lo coloquial es un fenómeno propiamente oral aunque no dificulta su inclusión en los escritos literarios, en obras teatrales y en las novelas.

Como hemos podido comprobar la pluralidad de la lengua está en concordancia con lo que hacen con ella los usuarios. Como resultado de las distintas opciones del uso nuestra lengua mejora, empeora, se enriquece, se empobrece; en definitiva, cambia para adaptarse a las necesidades comunicativas de todos y cada uno de los hablantes.

Aun así, la lengua española en las últimas décadas se ha visto afectada por muchos cambios interesantes. Aquí analizaremos brevemente los que; a nuestro parecer; están ejerciendo mayor influencia en el español actual. Me refiero a la permeabilidad del español hacia otras lenguas, principalmente el inglés; y a los cambios en la lengua relacionados con el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación, sobre todo de Internet.

El estudio de los anglicismos y de su influencia en el español actual ha sido objeto de investigación de numerosos trabajos desde la segunda mitad del siglo pasado. Todos ellos reflejan que se trata de un debate lingüístico abierto, que requiere estar atentos a su evolución, aunque no parece que vaya a amenazar la integridad del español.

No obstante, las particulares circunstancias de la lengua española, lengua que es materna para muchos habitantes al otro lado del Atlántico, no permiten analizar el fenómeno de la influencia del inglés de manera homogénea.

En concreto, su influencia es muy importante en Estados Unidos, donde los hispanoparlantes superan ya los 48 millones y constituyen la principal minoría del país. En este ambiente nació y está tomando cada vez mayor fuerza el fenómeno llamado de spanglish.

¿Y en qué consiste exactamente el spanglish? Pues los lingüistas indican que se trata de un código cambiante, es decir, una alternancia de ambas lenguas al hablar, con pocas reglas y muchas variaciones de tipo léxico, e incluso morfológico, sintáctico y discursivo.

Se ha incorporado a los medios de comunicación, programas de radio y televisión, revistas y periódicos, así como en películas y en la música, y convertido en auténtico movimiento literario. Es decir, el spanglish ha dejado de ser un fenómeno únicamente oral.

Pero ha generado un impacto y despertado numerosas polémicas con respecto a si el español o el inglés pueden perder su pureza de una forma irremediable y si el spanglish es un idioma legítimo.

Y finalmente, en un coloquio celebrado en el año 2001 en el Instituto Cervantes de Nueva York, Odón Betanzos, presidente de la Academia Norteamericana de la Lengua, calificó el spanglish como una «mezcla deforme y alterada», mientras que Ilán Stavans, Catedrático de Cultura Latinoamericana y Latina del Amherst College de Massachusetts, lo presentó como «nuevo idioma», producto de la creatividad de un sector demográfico en transición entre culturas y lenguas.

En cuanto a la lengua española y los nuevos medios de comunicación, debido a la irrupción en nuestra vida de las nuevas tecnologías, ha conllevado también otros cambios en el uso de la lengua, que afectan a todos los niveles estructurales.

En líneas generales, aunque, naturalmente, hay excepciones, el español que usamos en Internet para comunicarnos, pese a su forma escrita, se caracteriza por una mayor oralidad que el lenguaje epistolar, por ejemplo.

Dicha oralidad se plasma en el uso de estructuras del lenguaje menos formal, incluso en los mensajes más oficiales, en los que si se utilizara el soporte de papel se recurriría a un estilo más elaborado.

Las características propias de un mensaje electrónico, como la rapidez en su recepción y, normalmente, la inmediatez de la respuesta parece que impone un estilo más «coloquial», en el que prima el contenido y no la forma.

Se evita todo tipo de digresiones y descripciones, comunes para el género epistolar en el sentido tradicional, y se opta por un lenguaje más elíptico, tanto en el contenido como en la estructura propiamente dicha.

Incluso se permite la elisión, o más bien, la reducción de algunos elementos conectivos, de vocales, de adverbios y de otros componentes circunstanciales que no afectan a la carga informativa del mensaje y que el que escribe supone que son bien conocidos por el que lee.

El contexto de comunicación desempeña un papel crucial, ya que se intenta acercar al máximo a una interacción inmediata, como una conversación, en la que a veces los interlocutores incluso suprimen las fórmulas de saludo en cada mensaje y abordan directamente la cuestión central del mismo.

Sin embargo los mensajes de correo electrónico suelen respetar muchos de los aspectos estilísticos de una carta. Al igual que pasa con el lenguaje coloquial, la lengua del chat posee una serie de características propias que hace necesario un estudio particular de los mismos.

Como señalan algunos autores, dicha variedad se caracteriza, ante todo, por un alejamiento premeditado y deliberado de la norma académica. Se persigue el objetivo de crear un código propio que identifique a los internautas.

La importancia de la lengua española en el mundo se refleja en su masiva presencia en Internet. El español se difunde en la red a través de distintos medios, como foros y listas de distribución entre los que se el Centro Virtual Cervantes, por poner algunos ejemplos.

Cabe hacer hincapié nuevamente en la labor del Instituto Cervantes, que desde el año 1991 la lengua española también cuenta con un centro de difusión en el mundo. No en vano el Instituto Cervantes fue creado como una institución «para la promoción y la enseñanza de la lengua española y para la difusión de la cultura española e hispanoamericana» y entre sus objetivos y funciones figuran la organización de cursos generales y específicos de lengua española, la participación en proyectos y programas destinados a la difusión de las lenguas y culturas de España, la labor de apoyo y actualización de los materiales didácticos para español como lengua extranjera, etc.

Además es el organismo oficial autorizado por el Ministerio de Educación y Ciencia que se ocupa de la organización de exámenes y cursos para la obtención del «Diploma de Español como Lengua Extranjera», añadiendo su legado cultural y científico, enmarcada en las áreas de investigación histórica y lingüística del legado cultural español.

En conclusión, debemos confirmar rotundamente, además, que la lengua española tiene uno de los contenidos gramaticales más ricos e importantes del mundo heredados del latín.

Como consecuencia de todas estas consideraciones, diríamos de tipo social y académico, el interés por su aprendizaje ha crecido de tal forma que se ha llegado al convencimiento de que la lengua española está siendo considerada como una potencia económica muy notable. y actualmente, se reconoce que hablar perfectamente español es un activo de suma importancia en el ámbito cultural, científico y económico.

Coincidiendo con esta visión, las Universidades internacionales más relevantes, están dando gran importancia a la enseñanza de su historia siendo notable el incremento experimentado por el estudio de todas las materias relacionadas con su evolución, especialmente, además de la lengua, la literatura.

El catedrático de Economía Aplicada en la Universidad Complutense, José Luis García Delgado, es uno de los tres directores del estudio «Valor económico del español: una empresa multinacional».

En su obra cuantifica la influencia de la economía, haciendo hincapié en la actividad productiva relacionada con la enseñanza y el aprendizaje de la lengua española, considerando se trata de un buen negocio por tres razones de peso:

Primero, porque es un bien con muy alta demanda en países que son referencia de alto desarrollo (Estados Unidos y Europa occidental) o países que lideran el grupo de economías emergentes como Brasil y China.

En segundo lugar porque está considerado como materia prima de actividades productivas que tienen, a su vez, una creciente demanda, como las industrias culturales y, en particular, la industria editorial y las telecomunicaciones.

En tercer lugar porque se trata de una lengua de comunicación internacional que facilita procesos de internacionalización empresarial además de los intercambios comerciales, financieros y tecnológicos.

Al considerado patrimonio inmaterial como es la lengua española se le ha dado un valor porcentual del 16% del Producto Interior Bruto a través de un procedimiento original elaborado en 1997 por el equipo del Profesor Martin Municio partiendo de procedimientos estadísticos refinados que emplean grandes bases de datos, aplicados sobre realidades como la lengua, tan reacias a la cuantificación.

Pero los resultados finales fueron cifras que redondeando, se ajustó a ese 16% del PIB, siendo el valor real y material de la lengua a través de los productos compuestos por ella que se venden en el mercado o que entran en la producción de otros bienes y servicios. El que la lengua sea un bien inmaterial -y generador de otros muchos beneficios de más difícil cuantificación- no significa que no tenga también valores materiales, tangibles, que es lo que con estos procedimientos estadísticos se trata de medir.

Los sectores relevantes de la lengua desde el punto de vista económico se concentra sobre todo en las actividades especializadas en los productos más relacionados con la lengua española. La importancia concreta dentro del total depende luego del peso que tengan esas actividades dentro de la estructura productiva española.

No debe de extrañar, por ello, que el sector servicios -con alguna excepción “industrial”, como la edición- concentre la mayor parte del «valor económico de la lengua» en España.

Según este criterio, sobresalen algunos grupos de actividades: en primer lugar, las educativas; a continuación las de correos y telecomunicaciones, todo el entramado de industrias culturales, comenzando por la industria editorial, pero incluyendo igualmente los demás servicios culturales.

Finalmente, hay un conjunto de actividades empresariales un tanto diversas, desde la publicidad a los centros de llamadas y los servicios de información, en los que la lengua destaca por su importancia.

El número de hablantes es la base de la potencia económica de una lengua. La lengua es, ante todo, un vehículo de comunicación, de interrelación -también económica- entre las personas. Genera lo que en Economía se llaman «externalidades de red», cuantos más hablan una lengua, mayor es su efecto potencial abaratando los costes -y multiplicando los beneficios- de cualquier relación.

Pero no se debe olvidar que tan importante o más que el número de hablantes -y de relaciones- es la intensidad potencial de esas interacciones.

Cuando se habla de potencia económica de una lengua, es la renta, la capacidad de compra de esos hablantes, lo que puede multiplicar el valor de esos intercambios. El español tiene aún márgenes importantes, sobre todo en el continente americano, para ampliar su potencial.

La labor de los filólogos es fundamental también a efectos de la rentabilidad de nuestra lengua y gracias a la labor de la Real Academia Española y de la Asociación de Academias de la Lengua Española el español ha alcanzado un grado de cohesión altísimo, consensuando diccionario, gramática y ortografía, lo que no sólo hace más fácil su aprendizaje para quienes lo adquieren como segunda o tercera lengua, sino que también facilita los intercambios económicos y sociales de todo tipo entre quienes lo hablan. Filólogos y economistas, académicos y empresarios van a la par en todas estas gestiones.

Hay que seguir teniendo en cuenta que el español es la cuarta lengua hablada del mundo, pero no es una lengua científica como el inglés y tampoco tiene un gran número de usuarios en internet. Este es el gran reto que tiene ante sí el español: fortalecer su capacidad como idioma de ciencia y, por tanto, de la red. La hegemonía del inglés se la otorgan hoy, no el número de hablantes, sino las pantallas audiovisuales. Y esas pantallas son el resultado de desarrollo científico, adelanto tecnológico y, por tanto, también de calidad educativa y modernización económica y social.

Estados Unidos tiene 68 millones de hispanohablantes, pero esta comunidad, que no tiene demasiada influencia en sectores fundamentales, como pueden ser la educación, la cultura, la economía y la política, está cambiando a una gran velocidad, lo que augura un futuro esperanzador.

Y aunque la presencia de hispanos sea todavía minoritaria en sectores con poder de decisión y círculos influyentes, se percibe un notable avance y mejora. Su voto ya es decisivo en el mapa electoral, y esto tiene una importancia capital. Los jóvenes de segunda y tercera generación de inmigrantes acceden mayoritaria mente a los escalones superiores del sistema educativo, lo que tendrá a corto y medio plazo efectos positivos importantes. Se augura un futuro estimulante en este sentido, pues además hay que tener en cuenta que el habla hispana es la única minoría poblacional de Estados Unidos que conserva en alto porcentaje la lengua materna en sucesivas generaciones.

Considerando el español como negocio, en España se está tomando conciencia de la importancia del asunto en cuestión, creando opinión favorable en círculos cada vez más amplios de nuestra sociedad.

La creación del Instituto Cervantes ha sido en este sentido fundamental, aunque debe potenciarse su labor, aportándole más recursos y ampliando sus actividades para que ese defecto de que adolece al cuestionar dentro de nuestras fronteras el valor enorme de este privilegio que es tener como primera o segunda lengua propia de todos los españoles una lengua de comunicación internacional, la más importante después del inglés.

Sabemos que el desarrollo de un país se deriva del vigor de su economía y de su sociedad; de la ciencia y la cultura que producen sus ciudadanos, y que estas actividades se expresan generalmente en la lengua del país.

Y no olvidemos, además, que la prosperidad económica, la calidad institucional, el empuje creativo y cultural, así como el desarrollo tecnológico de un determinado país constituyen los mejores apoyos para la expansión de su lengua.

Existen, al menos, tres factores que nos permiten ser optimistas respecto a las posibilidades de mantener esta posición en el futuro:

  1. El vigoroso crecimiento demográfico de la comunidad hispana en el Mundo, que se refleja, por ejemplo, en el hecho de que en los últimos 8 años el número de hablantes nativos de español se ha incrementado nada menos que un 10%.
  2. Las buenas perspectivas económicas que las regiones emergentes y, en particular la América Hispana, mantienen en la actual situación económica mundial y que podría derivar en un mejor posicionamiento relativo de la región en un futuro post-crisis, con la consiguiente mejoría de los niveles medios de renta de sus ciudadanos y la consiguiente mejoría equivalente del ‘poder de compra’ de los hispanohablantes del mundo y por lo tanto del Valor económico del español.
  3. El creciente prestigio del español en dos ámbitos geográficos nuevos extraordinariamente significativos: Los Estados Unidos de América, donde una comunidad hispana cada vez más importante en número e influencia está haciendo ganar presencia pública a nuestra lengua; y Brasil, país que está adquiriendo un protagonismo creciente a escala económica global y que está dando un impulso a la enseñanza del español para mejorar su capacidad de interlocución con los demás países vecinos de la Región.

Sin embargo, si volvemos la vista a Europa, nos encontramos con una realidad diferente, a la que trataremos de acercarnos desde diferentes puntos de vista complementarios para podernos hacer una idea de cuál pueda ser su valor económico.

La primera es puramente cuantitativa. Según datos de investigaciones recientes en el mundo, hay más de 52 millones de ciudadanos de la Unión Europea (sin contar España) que pueden ser considerados dentro del Grupo de Dominio Nativo del español, y otros 15 millones aproximadamente pertenecientes al Grupo de Competencia Limitada. En total, algo más de 67 millones de personas que pueden ser consideradas como hablantes de español, y eso sin contar a los del Grupo de Aprendices de Lengua Española, que según las estimaciones del Instituto Cervantes, ascienden a tres millones y medio.

Pues bien, esos 67 millones de hablantes suponen algo más del 5 por 100 de los hablantes de español en el mundo. Si incluimos a España en el cómputo, los hablantes de español en Europa se incrementaría notablemente, esto es, el 15 por 100 de los hablantes de español en el mundo, aproximadamente la séptima parte del total.

Considero de suma importancia dejar patente la posición de nuestra hermosa lengua en el mundo y como decía anteriormente todos podemos aportar un modesto activo dejando a un lado ese complejo del que en muchas ocasiones los españoles nos dejamos llevar con respecto al relumbrón de que suelen hacer uso muchos países en detrimento del nuestro.

España está fortaleciendo este activo económico con encuentros entre las más prestigiosas instituciones y universidades, siendo el tema estrella el idioma español como «activo cultural y valor económico creciente».

Los asistentes a estos encuentros han analizado la forma en que el español se ha convertido en una gran y diversificada industria nacional e internacional, valorando altamente la edición y distribución de libros, radio, cine, televisión, plataformas digitales, agencias de noticias y de publicidad, satélites espaciales, informática y nuevas tecnologías, sistemas operativos de ordenador, juegos y programas informáticos específicos, universidades y centros de enseñanza del español, museos, Internet y “e-comercio’, turismo idiomático, imprentas y artes gráficas.

En estos encuentros se plantea la lengua de Cervantes como patrimonio cultural generador de riqueza y desarrollo económico, capaz de aportar una partida importante al PIB de cada país hispanohablante, y de ser una actividad empresarial rentable incluso en países no hispanos.

Igualmente se estudia hasta qué punto el español es, como se asegura, «la segunda lengua internacional de negocios» y sus posibilidades de expansión en un mundo globalizado, en el que áreas estratégicas de comercio como Estados Unidos, Brasil, Asia y la UE demuestran un interés creciente por el aprendizaje de la lengua española.

Expertos europeos de diversas disciplinas analizan la situación y las posibilidades de la lengua y la cultura españolas en el contexto europeo, y en particular de sus industrias culturales.

Se pretende afianzar la proyección del español en Europa a través de la coordinación de los vínculos interinstitucionales en los diversos foros y organismos políticos, económicos y culturales de la Unión Europea; y reforzar la creciente visibilidad del español en el espacio público europeo, de forma que se contribuya a potenciar su aptitud para operar como lengua de trabajo en la UE.

El Ministerio de Cultura del Gobierno de España encabezó el primer Acta Internacional de la Lengua Española, en un encuentro internacional sobre el idioma español, que tuvo lugar en San Millán de la Cogolla (La Rioja-España) en el año 2006, que fue el primero de una serie de cinco encuentros orientados a promover y difundir la lengua española mediante la realización del análisis sobre diversos aspectos de nuestro idioma a escala mundial.

En este I Acta Internacional de la Lengua se hace referencia a la debilidad que supone para el español la carencia de terminología científica y tecnológica, y la necesidad de unificar este tipo de términos en España y Latinoamérica. Se insiste en que esta carencia significa una mutilación del español o incluso de la cultura hispana. Sin embargo, estas afirmaciones parecen excesivamente drásticas, ya que algunas instituciones españolas han intentado elaborar una terminología científica en nuestro idioma. Es de citar el papel desempeñado por la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España, haciendo saber que los Estatutos de esta institución señalan entre sus funciones “ la de fijar y definir la terminología científica y técnica, velando por la propiedad del lenguaje con el concurso de las Academias de ciencias hispanoamericanas, y colaborar con la Real Academia Española en la función propia de ésta”.

Ni que decir tiene que las conclusiones del conjunto de congresos denominados Acta Internacional de la Lengua Española serán, en definitiva, una llamada a la corresponsabilidad que todos los hispanos tenemos en la promoción, cuidado y preservación de nuestro principal instrumento de identidad cultural, integración social, creación de riqueza e intercambio político que es el idioma español.

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María Bernal

Acerca de María Bernal

Abogado. Licenciada en Historia. Asesor Jurídico del Patrimonio Histórico y Cultural (Grupo de Letrados de la UNESCO). Miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, Académico de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, Cofradía Internacional de Investigadores y CSIC. Asociación Española de Mujeres Juristas. Secretaria General.

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