Corrupción y justicia a grandes rasgos

Corrupción y justicia a grandes rasgos

Hace 7 años en estos días del mes de Noviembre, se produjeron las detenciones del llamado caso “Guateque”, investigación sobre corrupción por un supuesto tráfico de licencias que afectó al Ayuntamiento de Madrid. Este fue uno de los primeros casos de instrucción televisiva, e inició un modo de hacer las cosas, que hoy forma parte de la negra crónica de la información de España.

Traigo a colación la instrucción que comento, porque ante mi sorpresa e incredulidad, he sido una de sus protagonistas destacadas. Pero transcurrido un laxo de tiempo tan dilatado, es un ejercicio interesante hacer una recapitulación de aquellos aspectos que estimo más interesantes y poco conocidos de esta investigación judicial interminable y sobre dimensionada. Con ello quiero aprovechar, para poner en perspectiva algunas de las actuaciones que presenciamos a diario, si es que a tenor de mi endiablada experiencia se me permite autoridad para opinar.

El día 13 de noviembre del año 2007 resulte detenida y fue encarcelada durante 35 días, en los que permanecí en la más completa y ciega ignorancia sobre mis cargos. Pero a pesar de ello y aunque no me crean, dormí como siempre ha sido mi costumbre, de un tirón. Cuando una vez en libertad se fueron desentrañando los hechos y se levanto el secreto del sumario, pude confirmar lo que ya sospechaba. La causa de mi encarcelamiento no era otra, que la proximidad a un funcionario “de los del manguito, con gafas de muchas diotrias, en edad de jubilación, que ya había tenido estos problemas con anterioridad”. Mi supuesta actividad delictiva, se derivaba de los “indicios” que no hechos, que se desprendían de tramitar unos expedientes en un tiempo record, cuando el desempeño común era de quelonios. Y por la existencia de una escucha telefónica, en la que unos terceros hablaban de de supuesta jefa con la que había que contar para hacer un informe favorable, que fue contextualizaba con otras escuchas en las se aludía a un soborno. No es más que un comentario de 10 palabras, en un mar de casi 40.000 folios de sumario y más de 100.000 con piezas separadas

Un perspicaz guardia civil también en edad de jubilación, que simultaneaba su actividad con el periodismo, aparecía en ocasiones en programas de televisión, y que gozaba de importantes conexiones en los ambientes de la noche, estimo por comparación con mis compañeros, que resolver expedientes de medio ambiente con celeridad y llevar el trabajo al día, tenía que obedecer necesariamente a una actuación ilícita, relacionada con la trama de delincuencia. También y con una extraordinaria sagacidad por su parte, dedujo que si mis retribuciones eran mayores que las de mi compañero, yo necesariamente tenía que ser la supuesta jefa corrupta, de la que dependía el informe, que por otra parte nunca se realizo. Todos los informes fueron negativos. Se ha intentado en la instrucción, llamar en reiteradas ocasiones a este avezado investigador, a ratificar sus informes, pero nadie lo ha permitido. También el fiscal pretende a toda costa, que no vaya al juicio oral.

La triste realidad, era que por mi parte carecía de todo mando y que mi trabajo se reducía a resolver cuestiones de trámite. También me ocupaba de informes sobre demoliciones, los cuales por su propia naturaleza, no se prestan a trato de favor, ni a ventaja posible. Otra desgraciada circunstancia favoreció mi dedicación al trabajo. Como con mis compañeros de Departamento no existía afinidad, mi tiempo no se perdía en confidencias, sino que era utilizado exclusivamente en la labor por la que se me pagaba.

En la prolongada investigación nunca se ha descubierto incremento patrimonial alguno por mi parte, ni tan siquiera unos cargos gratuitos de una sauna, una mariscada, ni nada de nada, porque no existe. Aquellos que cobraron mordidas fueron de mera calderilla. No hay cuentas en Luxemburgo, ni en las Islas Caimán.

El envió a la cárcel fue motivado con imputaciones genéricas y con una ausencia absoluta de relato fáctico, o como denomino el Tribunal Superior de Justicia de Madrid para avalarla “Motivación a grandes rasgos”. No hay nada concretado tras casi 8 años de investigación, salvo los llamados INDICIOS, INDICIOS,……. derivados de rapidez, adelantos por comparación. La investigación es tan concienzuda, que se ha omitido que por mi parte he realizado numerosas publicaciones sobre formularios de medio ambiente y otras materias de derecho local. Evidentemente no es difícil deducir, que sistematizando y estandarizando los procedimientos administrativos, los tiempos son más reducidos.

Después de 7 años los supuestos delitos no se han concretado en nada materialmente tangible, ni nadie me ha acusado, de nada. El sumario carece del más mínimo rigor, y el Auto de transformación del procedimiento de diligencias previas en abreviado fue tumbado por la Audiencia Provincia de Madrid, pero ahí continuo. Mis únicas declaraciones se produjeron bajo secreto del sumario, por lo tanto a ciegas. Aunque dio igual, no había nada que ocultar y poca luz podía ofrecer sobre lo que desconocía absolutamente.

Ha sido un proceso inquisitorial, tele dirigido para encontrar delitos, pero nunca para conocer la realidad. El juez penal no conoce el derecho administrativo, por ello lo criminaliza y con las prevaricaciones es fácil salvar el expediente. El atropello es tal que hay acusaciones referidas a informes que no firmo, pero si lo hace el Director General. Sin embargo esté no ha sido imputado, ni acusado.

El Juez que comenzó la instrucción Santiago Torres fue expedientado por el Consejo General del Poder Judicial tras muchos meses sin resolver un papel. Posteriormente dejo la carrera judicial. Casualmente a los 2 o 3 días de que por mi parte, se interpusiese un recurso contra la inadmisión de una querella en la que se pedía su inhabilitación. Este juez contaba con la mayor media de presos de los juzgados de Plaza de Castilla , más de 80. Hace unos días le vi en un programa de televisión en la sexta, y estoy segura que en pocos meses se convertirá en estrella tertuliana, dando lecciones la forma de acabar con la corrupción. Sus autos eran piezas de gran contenido jurídico, así llego a motivar, que no podía resolver un recurso tras varios meses porque “había traspapelado un informe”

Por el juzgado han pasado al menos ya 4 jueces, y todos siguen la estela ya marcada, realmente su trabajo es imposible.

Se encargo una pericia a la empresa TRASATEC, empresa pública que saco documentos de los ordenadores municipales sin orden judicial. El peritaje consistía en determinar si existían, e indico literalmente “aceleraciones o enlentecimientos en la tramitación de expedientes” que ha costado al erario público 135.168,11 euros. El informe son meros gráficos y estadísticas y estos se utilizan para acusar.

Tras estos terribles años, al final y solo al final he conocido de mis acusaciones, sobre las que nunca he declarado, y así hemos pasado de sospechas sobre importantes sobornos a 7 prevarícaciones relacionadas con delitos ambientales y urbanístico, que nadie ha denunciado, ni por los que nadie ha sufrido perjuicio de ninguna clase y que bajo ninguna circunstancia se pueden producir. Se me acusa de poder ocasionar un delito urbanístico o una grave contaminación a causa de un informe referido a una farmacia en la que solo se vendían medicamentos, una ludoteca sin música, un aire acondicionado etc. Mis supuestos delitos se derivan de haber informado (no consta mi firma) siempre sobre proyecto, con rapidez que las actividades anteriores, no tenían, que ser informadas por un órgano especializado porque carecían de relevancia ambiental y no podían ocasionar riesgo alguno. En los informes se advirtió de la legislación a aplicar, y también se dijo que se comprobasen con la correspondiente inspección porque era función de otro departamento. Con la normativa actual en la mayoría de los casos, no solo no precisan informe ambiental, es que ni tan siquiera licencia, sino declaración responsable porque son irrelevantes a cualquier efecto. En fin, este es un resumen de mi experiencia con la justicia, y la cuento como la he vivido y la sufro. Y me pregunto dónde está la corrupción, les puedo asegurar que en mi trabajo no.

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