Los liberales y el futuro de Europa

Hace 60 años, el 25 de marzo de 1957 se firmaba el Tratado de Roma en la capital italiana, de los seis miembros constitutivos de la Comunidad Económica Europea, la República de Italia, la República Francesa, la República Federal de Alemania, y los tres reinos del Benelux, Bélgica, Holanda y Luxemburgo.

Jean Monnet que paso en Estados Unidos los años del New Deal de Roosevelt, empezó al final de la IIª Guerra Mundial, en 1945, a proponer uniones económicas en la Europa de la post guerra que se concretaron en la creación de la CECA, la comunidad económica del carbón y el acero. El 9 de mayo de 1950, Francia presento el Plan Schuman, que fue el primer paso para la construcción institucional europea.

Estados Unidos que en 1948 había lanzado el Plan Marshall de ayuda a la reconstrucción de Europa, con exclusión de España y Portugal, y que luego daría nacimiento a la OECD, OCDE, apoyó la iniciativa del Plan Schuman. En 1949 impulso la OTAN, la organización defensivo militar atlántica occidental.

También en 1957, se constituyó la Convención de Lomé, para la cooperación entre los estados europeos y las nuevas naciones ex colonias y colonias europeas en África, el Caribe y el Pacifico sur.

En 1973 se incorporaron a la CEE, Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca. 44 años después en 2017 tras el referéndum británico del brexit, Gran Bretaña comunica su retirada de las instituciones comunitarias europeas, que podrá ser efectiva en 2019.

En 1979 se incorpora Grecia. En 1985 lo hacen España y Portugal. En años sucesivos los harán el resto de los estados europeos hasta alcanzarse los 28 miembros.

Tras el Tratado de Maastricht en 1992 se crea el mercado único europeo y nace el Tratado de la Unión Europea, que da carta de naturaleza a la CIUDADANÍA EUROPEA. También se produce la reunificación alemana, dando lugar a un gran estado dominante dentro de la Unión. Tras el Tratado de Lisboa de 2009 nace la Unión Europa constitucional, que se ratifica en referéndum por todos los estados miembros. En 1999 se crea la unión monetaria, que instituye la moneda única, el EURO, en 2002 entre algunos de los estados miembros. Nace el Banco Central Europeo y el Eurosistema de bancos centrales, falto aún de unión bancaria y políticas fiscales comunes. Y se crea el espacio Schengen, de libre circulación de personas, con extensiones a otros estados.

A partir de 2008 la crisis financiera internacional se extiende entre muchos estados de la Unión, y la adopción de políticas comunitarias extremas de austeridad para algunos estados crean tensiones populistas en varios estados, que junto con la crisis de los refugiados de la guerra de Oriente Medio, convulsiona a la ciudadanía europea, que vuelve a buscar refugio en los populismos nacionalistas.

La falta de avances instituciones y fiscales pan europeos, se hacen sentir en los procesos electorales nacionales y europeos, que hacen 60 años después de la firma del Tratado de Roma, una necesaria refundación de la ciudadanía pan europea, de cooperación, solidaridad y unión.

Pero avanzar en la construcción institucional europea, que ha pasado de los seis de la CEE en 1957 a los 28 de la UE, que en 2019 serán 27 tras el Brexit, y después de la unificación alemana que han hecho de la República Federal Alemana, un estado hegemónico de la Unión Europea, en detrimento de los estados menores, particularmente en el sur de Europa, es más complejo. Europa necesita negociadores expertos, educación ciudadana europea, periodística e institucional, y refrendos ciudadanos puntuales.

Para los liberales europeos, en lugar de” Europa primero”, frente a la “América primero” y la Rusia resurgida, Europa que sabe dar, recibir y compartir. Así nacieron los EE.UU. hace 240 años, así nació la CEE, en 1957. Así hay que refundar la Unión Europea 60 años después.

De los cinco escenarios de futuro presentados recientemente en un Libro Blanco sobre el Futuro de Europa por el Presidente de la Comisión en el Parlamento Europeo, el único que hay que hacer viable y desarrollar es el de ir hacia unos Estados Unidos de Europa. Esa es la opción de los liberales y demócratas europeos. Esa es la opción defendida en el Parlamento Europeo por ALDE, la Alianza de Liberales y Demócratas de Europa. Esa es la única opción que Europa tiene para seguir siendo relevante en el mundo, e impulsar instituciones democráticas globales, que durante 70 años desde la IIª Guerra Mundial ha impulsado EE.UU. y ahora parece querer abandonar. La UE debe tomar el relevo y el liderazgo. Pero la UE no son solo las instituciones comunitarias. La UE ha sido y son los Estados miembros. Las elecciones nacionales, condicionan el futuro de Europa más que las elecciones europeas, pero estas tienen que tener más contenidos pan-europeos. Las cumbres en Versalles y en Roma son necesarias, pero son los programas y las iniciativas de los partidos paneuropeos, los que tienen que dar el impulso integrador. Frente a los nacionalismos, federalismo paneuropeo.

Y a España le interesa más que a otros miembros de la Unión. Una España cerrada en su nacionalismo ya se sabe lo que produjo en el pasado y fuera de la UE, sería un satélite de las políticas cambiantes de EE.UU. y un lugar más peligroso en caso de conflagraciones mundiales.

Los liberales europeos estamos en la vanguardia de las iniciativas culturales, económicas y políticas pan europeas para seguir construyendo el futuro de Europa.

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