Y, de paso, destroza los programas económicos de PSOE, Ciudadanos y Podemos anunciando un “Cambio estructural en la economía española”.

Álvaro Nadal pone las bases electorales del PP

El PP había previsto dar a conocer las bases de su programa económico con la comparecencia del Director de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno, Álvaro Nadal, en un desayuno informativo de Europa Press en el Hotel Villa Magna de Madrid.

Siguiendo con lo iniciado en octubre del año pasado, se había vuelto a elegir a Nadal, un Técnico Comercial y Economista del Estado, doctor en Economía Internacional y Organización Industrial por Harvard, para repasar lo que entonces consistió en explicar la política Económica del Gobierno de Mariano Rajoy, ver los resultados conseguidos con ella, y sacar unas conclusiones que se resumían en el lema que se anunciaba en las pantallas de plasma del salón: Cambio estructural en la economía española”.

Ahora, de cara a las Elecciones Generales próximas, aquella Política Económica y sus logros deberían erigirse en una de las bases del programa electoral con el que el PP pretende seguir en el Gobierno.

En la mente de todos estaba ya la realidad catalana, la para algunos “fabulosa campaña” de los independentistas en favor de la continuidad de Rajoy en el Gobierno, y los réditos electorales que cosechará la personalidad de un Presidente capaz de mantener firmeza y conseguir la continuidad que los secesionistas ponían en peligro.

Con esas mimbres, el doctor en Economía internacional y Organización Industrial empezó a explicar el “cambio estructural en la economía española”:

“Voy a hablar de economía. Voy a hablar del bosque económico, no de los árboles de cada una de las particularidades”.

Y con el aire docto, de economista de élite, trató de mezclar el concepto empírico y árido de la teoría con las realidades del momento:

Hemos conseguido una convergencia real con USA. Si el mundo fuese una carrera, España estaría entre los seis primeros. Económicamente, España es un país de éxito. Tenemos un método que cuando lo hemos aplicado ha producido éxitos.

Como ejemplo, siguió, mostró un teléfono móvil, hecho en China y pagado en USA. El teléfono, como un tercio de lo que se consume en España y la mitad de lo que invierten las empresas, es importado. La cuestión es saber qué producimos y qué exportamos para poder comprar bienes y tecnología que nos permitan ser competitivos.

Pero la competitividad no está en el debate nacional. De la competitividad sólo se preocupa el PP, los demás sólo dicen cómo repartir. Hemos de saber que en el año 50 únicamente exportábamos cítricos y algo de minería. Ahora exportamos bienes de equipo, productos químicos y farmacéuticos (hasta el extremo de que el 100% de las aspirinas que se consumen se producen en España), automóviles y complementos para la industria automovilística, productos agroalimentarios y… Ahora, en el PIB español aportan más los servicios que el sector turístico.

Por esto ahora nosotros deberíamos estar discutiendo sobre cómo mejorar la competitividad española. Sin embargo, los debates son sobre el problema de Cataluña y las desigualdades. Con ello, “estamos desenfocando”. No es “qué hay que hacer” sino definir “cómo hacer”. Algunos hablan de mejorar el sistema, pero sin decir cómo. Esto es hacer las cosas de al revés.

La estrategia del PP es seguir mejorando la competitividad nacional. Y para eso son necesarias “dos medidas y media”:

1.- Hacer reformas estructurales para ser más rentables. Propiciando sectores abiertos y no cerrados donde se reducen y eliminan los “chollos” pero se aumenta la competitividad. Aunque se produzca el rechazo de los perjudicados por la competencia, que “se revuelven”.

2.- Procurar la estabilidad macroeconómica sin alterar el mercado con intervención de las instituciones. “Una palabra del BCE, bastará para sanarme”, recordó la frase de Rubalcaba. Después, como ejemplo, analizó los efectos de una donación gratuita de 300 € a todos los que entraran en un gran almacén (El Corte Inglés). Y demostró que los euros puestos en circulación producirían aumento de consumo, pero también beneficios para los que producen los bienes de consumo que hay que adquirir en competencia. De esa forma, el incremento de liquidez beneficia a la competencia. Sí, pero a la competencia ajena de los que producen los bienes de consumo baratos sin los incrementos de los 300 €. Eso es, concluyó, lo que se conseguiría con un aumento de los salarios y derogando la Reforma Laboral: poner dinero en circulación, aumentar la inflación y perder competitividad.

Y ½.- Administrándonos una cura de humildad sabiendo la situación económica que tenemos. Ya no estamos en el mundo monetario de la peseta, que podía devaluarse. En el año 95 una hipoteca estaba al 12,5% de interés; y en ese interés ya iba cobrada la devaluación. Pero con la llegada del euro se perdió la capacidad de devaluar la moneda. “El euro lo rompe todo”. Además, la España del euro es una vez y media más que la España de la peseta.

Para competir, unos proponen salir del euro y argentinizar o “kirchnerizar” la economía (Podemos); otros pedir un rescate a Europa, como sugería Luis Garicano, de Ciudadanos, en el momento más agudo de la crisis; o devaluando, que es lo que propone Pedro Sánchez con unas medidas que sólo eran posibles en el mundo pasado de la peseta que el PSOE utilizó.

De adoptar las propuestas de los otros, Podemos, C´s y PSOE, siguió machacando argumentos hasta destrozarlos, lo primero que se crearía es un problema financiero. Porque el acreedor público que presta sale de “tu deuda y aumenta tu deuda”, con lo que pierde competitividad.

No es momento de experimentos para aprender. “En este gobierno nadie llegó a aprender”. Tuvimos que devaluar, sí, pero sin salirnos del euro y usando la única medida que teníamos: corrigiendo nuestra inflación que hoy está por debajo de la alemana.

Después, analizando la gráfica en la pantalla de plasma, ligó las Reformas (Laboral, financiera y tributaria) a Producción y Empleo, los dos conceptos básicos en el cambio estructural.

Como colofón, un descabello a la teoría “podemita” con una referencia al francés Thomas Piketty (especialista en desigualdad económica entre ciudadanos y distribución de renta) y el error cometido por Podemos al simplificar concepto y pretender que la economía pueda armonizarse modificando los salarios como única variable de la ecuación económica para favorecer el empleo.

Y la idea optimista y un punto entrañable buscada para el final: Ver la evolución de la economía nacional es como ver crecer a un hijo. Han pasado 4 años desde que el PP llegó al Gobierno. Y el chaval ha crecido. Si seguimos en la misma dirección, la economía, como el hijo, seguirá creciendo. Ese aumento puede que no sea llamativo, pero se verá en el aumento del PIB.

Ya en el turno de preguntas, porque la actualidad manda, hubo de ocuparse de Cataluña (“El pulso independentista tendrá consecuencias para Cataluña) antes de, consciente de su situación y puesto, ocuparse del “ministro de la cosa” (Montoro) y ceder protagonismo al Presidente del Gobierno.

Montoro, dijo, “ha ido cumpliendo año a año…, El trabajo que ha hecho pasará a los libros”.

No entró en temas como la bajada de impuestos y otras propuestas electorales que, fiel, reservó al Presidente del Gobierno: “Las propuestas electorales las hará Rajoy. Y serán buenas”.

Sí matizó la posible admisión de propuestas económicas de Ciudadanos por el PP con vistas a la coalición posible que se vaticina en las encuestas:

“De Ciudadanos admitiremos las propuestas que nos han copiado”.

“El pacto con el PP es como la tónica: el que lo prueba repite”.

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