2014: Recuperación económica en España… pero alto déficit y gran deuda

Esta última semana de febrero de 2014 hemos tenido dos buenos informes sobre la situación económica de España procedentes, uno, de la Agencia de calificación crediticia Moody´s y otro de la Comisión Europea.

Tanto la nota de la Agencia de Rating crediticio, como el informe de la Unión Europea de previsiones económicas para 2014 sobre España (informe que se refiere a todos y a cada uno de los 28 miembros de la Unión Europea), afirman que la economía española puede crecer el 1% del PIB en 2014, y que va asentando buenos cimientos para la recuperación económica, pero… que necesita controlar el déficit público y continuar, sin descanso, efectuando las reformas estructurales pendientes. Estas reformas pendientes las hemos expuesto reiteradamente, son: la reforma de las estructuras de las Administraciones Públicas, cuya organización burocrática es excesiva e innecesaria, con costes demasiado elevados y poco productivos; otra, la necesidad imperiosa de adoptar medidas para facilitar la creación de empleo, especialmente para los jóvenes, para lo cual se deben eliminar requisitos administrativos y reducir costes de las empresas para que recuperen confianza, pierdan el miedo a los riesgos laborales y se decidan a invertir y crear empleo; finalmente, se debe gestionar adecuadamente el gasto, rindiendo cuentas a los ciudadanos y estableciendo mecanismos de transparencia. De cada euro público debe conocerse cómo y en qué se gasta.

La buena noticia dada por la Agencia de Rating Moody´s ha consistido en la elevación de un escalón en la calificación de la solvencia de la deuda pública española situándola en el nivel “Baa 2”. Esta nota equivale a recibir un aprobado y la nota anterior era Baa 3, un aprobado raspado. En todo caso, hemos de recordar que la calificación del bono español fue la máxima categoría, triple A, sobresaliente, desde 2002 hasta que en 2009 en que se desbocó el gasto público que se fue cubriendo con emisión de deuda pública, y que alcanzó durante varios años un nivel de déficit del 11% del PIB; fue un grave error que el Estado asumiera la responsabilidad de mantener el mismo “nivel de vida” de la época de las burbujas entre 2002-2007. Ello exigió aumentar el gasto público de forma irresponsable. Así, la deuda pública española pasó del 45% del PIB (aproximadamente 450.000 millones de €), a casi el 100% que se alcanzará en los próximos meses de 2014, es decir 1 billón de €.

Moody´s ha razonado la elevación de la nota de solvencia dando tres causas que merecen ser destacadas, aunque también alerta del riesgo por el volumen de la deuda pública española, de alto nivel de déficit público y de la debilidad del sistema financiero. Los factores de la subida de nota son. Primero, porque se ha hecho más estable el modelo de crecimiento de la economía española, por la mejora de la competitividad y la reducción del apalancamiento (deuda) de las familias y empresas. Segundo, por las reformas efectuadas hasta ahora en el ámbito laboral y de pensiones. Es sabido que las rigideces del sistema en la contratación laboral en la legislación española, deben, para que se cree empleo, como ocurre en los países más competitivos de nuestro entorno, ser menos gravosas para las empresas de modo que se reduzcan los costes de la seguridad social y de despido. Y, tercero, a causa de la mejora de las condiciones de financiación, que atribuye a la actuación del Banco Central Europeo, que irán, lentamente, llegando al sector privado de familias y empresas.

El informe de la UE sobre previsiones económicas de España para 2014 también es positivo, anuncia la recuperación (part II, prospects by individual economy) aunque manifiesta sus reservas por el nivel del déficit presupuestario y de la masa de deuda acumulada desde 2008. Le preocupa a Olli Rehn, Comisario de Economía de la Unión Europea, que el gobierno, presionado por la demanda ciudadana por las recientes subidas tributarias, comience a reducir los impuestos, como ha prometido, sin haber implantado la reforma administrativa para reducir el gasto público; en efecto, en este caso, podría producirse la acumulación de la situación de “no ahorro” de gasto administrativo y la paralela reducción de ingresos fiscales anunciada. Ello provocaría el incumplimiento del objetivo de déficit público previsto para 2014, del 5,8% del PIB, y en 2015 podría devolvernos peligrosamente al 6,5% de déficit. Hay que esperar una acertada reforma fiscal que traiga bases impositivas e ingresos nuevos que no recaigan, otra vez, sobre los contribuyentes a los que se pueden efectuar retenciones en origen o por la vía de inventos como los del “céntimo sanitario”. Hay que gastar menos.

CONCLUSIÓN

La subida en la nota de solvencia de la deuda pública española, realizada por Moody´s, y el informe de la Unión Europea publicado esta semana sobre previsiones de la economía española, son positivos, crean confianza y expectativas, reconocen más solidez y deben animar a los empresarios e inversores; pero ambos informes alertan y advierten de la necesidad de reducir el gasto público, luchar contra el déficit y controlar la deuda pública.

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