Bicentenario Verdi & Wagner, 1813 / 2013

Aquí se canta de todo

“El Pimiento Verdi” es el título de una obra de teatro que ha escrito el dramaturgo Albert Boadella, y que se ha representado en la Sala Verde, de los Teatros del Canal, en Madrid; ha estado en escena, por razones de calendario, los meses de abril y mayo, pero pronto volverá para deleite de quien aún no la haya disfrutado.

El programa de mano está escrito por el propio Boadella; comenta que esta obra conmemora el bicentenario del nacimiento en 1813 de los famosos compositores Verdi y Wagner. Estos dos grandes de la opera fueron artífices de dos formas de expresión teatral absolutamente diferentes, en sus textos y en sus composiciones musicales, pero coincidentes en la falta de intencionalidad política y en el uso político que otras personas y políticos dieron a sus obras. Las obras de Wagner fueron utilizadas un siglo más tarde por Hitler y los nazis para exaltar la raza germánica y el nacionalismo patrio de la gran Alemania y, las de Verdi, fueron utilizadas para entusiasmar a la población italiana en la resistencia frente a la ocupación austriaca, y para animarles en la unificación del país.

El decorado del teatro presenta un restaurante con mesas y sillas, en las que están sentados varios clientes que son, en realidad, espectadores auténticos que están mezclados con los actores verdaderos e, incluso, el mismo Albert Boadella. Surge el debate; el italiano “verdiano” canta un fragmento de la Traviata, el coro “Libiamo ne lieti calici”, y una pareja teutona sentada en otra mesa ríe ostentosamente, se burla de esa música sentimental del “populacho” y responde a esa música de Verdi cantando un fragmento de la ópera “Tristan und Isolde”, de Wagner. El duelo de actores se va repitiendo con diferentes fragmentos de óperas de Verdi y Wagner. Las actuaciones están amenizadas por un piano y, entre todos ellos, los camareros sirven las mesas, cómicamente, ante el duelo que están presenciando: norte-sur, lo profundo-lo superfluo, lo serio – lo vulgar, lo mítico-lo real, la utopía-la necesidad…

Hay un momento en que algún actor verdiano descubre que Wagner se manifestó antisemita, pero, salvando esa triste circunstancia, la obra trata de desmontar, con buen humor, que los mitos, simplemente son mitos, que no hay que perseguir implantarlos en la realidad, y que el intencionado, además, habitual, uso político del arte y de la música son maniobras que hay que denunciar. Ese es trasfondo que tanto ha preocupado al autor de esta obra, el español catalán, Albert Boadella, para desenmascarar los mitos de los nacionalistas sectarios catalanes. En efecto, se han inventado una historia falsa Cataluña que, como cualquier mito, hay que destapar porque son cuentos que tratan hacer creer a la gente a base de propaganda. Sin embargo, en esta obra, Boadella crea un ambiente final optimista efecto de la relación personal de los aficionados a cada uno de los dos compositores con el canto sucesivo de las óperas y transforman a las partes en litigio en amigos tolerantes que se han percatado del error de la exclusión de la música del “otro”. En un momento, el maitre del Restaurante grita ¡Vamos, aquí se canta de todo! y los actores de una y otra tendencia musical cantan al unísono “Va pensiero”, el coro de esclavos judíos que fueron derrotados por Nabucodonosor II, rey de Babilonia al invadir Jerusalén; este coro se convirtió en uno de los himnos de la unificación italiana y es todavía expresión de respeto emocionado de las personas que están sometidas realmente a esclavitud, que necesitan ayuda para ser rescatadas y recuperar la libertad.

La magnífica y divertida actuación de los protagonistas, de gran calidad artística y musical, reflejan la realidad política actual en la que hay grupos políticos nacionalistas que utilizan cualquier acción cultural, música, literatura, arte, todo… para intentar transmitir sus mitos y cuentos utilizando “sus” medios de comunicación, que son pura propaganda nacionalista, pero, eso si, pagada por los pasmados espectadores-contribuyentes que, además, soportan ese bombardeo de mitos, mentiras y cuentos de unos aprovechados del poder.

CONCLUSIÓN

Los cuentos son cuentos, los mitos, son mitos y no se pueden pretender llevarlos a la realidad. Los españoles debemos estar atentos para desenmascarar a esos nacionalistas sectarios, como hace Albert Boadella en su obra teatral “El pimiento Verdi”, que intentan convencer a nuestros conciudadanos de historias, mitos y cuentos inventados, para justificar su afán de fraccionamiento social de los españoles y la separación territorial de España. Todavía quieren más poder, el poder absoluto.

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