Se despertó y el dinosaurio todavía estaba allí

El dinosaurio sigue ahí

El escritor guatemalteco Augusto Monterroso, fallecido en 2003, publicó el relato considerado más corto de la literatura; dice: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. (Obras completas, 1998).

El autor quería decir que cuando nos despertamos cada mañana, ahí siguen los problemas y preocupaciones del día anterior. Así ocurre en España cada mañana: ahí siguen los problemas e incluso empeoran; no seamos tercos, el dinosaurio que padecemos en España es el gasto público desbocado motivado por la carga de las Administraciones Públicas y los excesos del estado de bienestar; los altos niveles de gastos fijos establecidos en tiempos de bonanza se han mantenido, desde y durante, la crisis, y se pagan a base de crédito; desde 2008, los excesos de gastos, es decir, el déficit público anual, es de 100.000 millones anuales.

La crisis y la deuda pública han agotado los ahorros de muchas pequeñas y medianas empresas y de ciudadanos, que apenas pueden invertir o consumir, y ha arrastrado nuestra economía a la recesión con graves efectos: 6,2 millones de personas sin empleo, más del 50% de la juventud con menos de 30 años en paro, empresarios sin apenas crédito, los pensionistas a los que se les anuncia una imprescindible congelación o disminución de sus pensiones…., y el tamaño de la burocracia, que casi no se ha visto alterada por la crisis.

Hay que someter a dieta, sin miedo, al dinosaurio; dicho claramente, hay que hacer más recortes, aunque, ahora, se prefiera usar la palabra reformas; cuanto antes mejor, pues equilibrar el presupuesto facilitará a los ciudadanos tener recursos para gastar e invertir; la fórmula no es subir los impuestos; sabemos que, para crecer, se necesitan inversiones productivas y no podemos esperar que Europa resuelva nuestros problemas sin esfuerzo propio.

El calendario de déficit flexibilizado por la Unión Europea para España permite seguir aumentando la deuda pública española este año y los próximos; así, en 2013, se prevé el déficit de 6,30% del PIB que son 63.000 millones; en 2014 se prevé que sea el 4,5%, es decir, 45.000 millones de déficit…y de más deuda pública que se sumará a la existente.

Es necesario recuperar la senda del crecimiento basada en la economía libre de mercado; lo procedente sería tener el límite cuantitativo de déficit, fijado en art.135 Constitución Española, y otro límite del gasto público anual sobre el PIB; un límite de gasto público del 30-33% del PIB sería un porcentaje propio de un país con democracia liberal frente al gasto de casi el 50% del PIB existente ahora. Mantener el gasto público, como si existiera gran actividad económica, crea frustración y sobre todo cuando el gobernante lo mantiene, erróneamente, con subida de impuestos. Así no adelgaza el dinosaurio; evidentemente, el gasto debe reducirse racionalmente respetando un orden de preferencia: atender los intereses de la deuda, las necesidades sociales básicas, los gastos propios de una administración pública prudente, calculado según la población y siguiendo la experiencia de otros países occidentales….

El Gobierno, para contestar los requerimientos de la Unión Europea y explicar las medidas encaminadas a la reducción del déficit público de España, ha presentado un Plan de Reformas económicas 2013, contenido en el “Programa Nacional de Reformas” del Reino de España, 2013 que, como indica su nombre, se centra en reformas económicas aunque se mezcla con promesas de otras reformas legales.

El programa tiene 194 páginas, está publicado completo en la página web www.lamoncloa.gob.es y el Anexo III (últimas páginas) facilita la comprensión; ahí están cuantificados los efectos de ahorro de algunas reformas previstas y su calendario. A nuestro juicio, se queda corto en recortes y muy corto en ambiciones restructuradoras aunque el aspecto financiero de la deuda está mejorando, con el respaldo de la Unión Española y Banco Central Europeo. Este programa será objeto de revisión por la Unión Europea en el ámbito de sus competencias presupuestarias y hay que prepararse para mayores esfuerzos.

El programa se basa en la esperanza de que se incremente la actividad económica en Europa y en el mundo, que sirva de palanca para nuestra economía por la demanda exterior. Pero el programa no ataca al dinosaurio, al gasto público y tamaño de las Comunidades Autónomas y Administraciones Locales; ni contempla racionalizar los gastos sociales. Cita la “reforma administrativa” sin dar demasiados números y respecto a la Administración Local dice que las reformas ahorrarán 8.000 millones hasta 2015; es muy poco. El documento tiene aspectos importantes como la creación del órgano presupuestario estatal y merecería incluir la creación de dos agencias estatales para educación y sanidad con el fin de armonizar el gasto y la prestación de servicios a los ciudadanos.

En cualquier caso, los problemas que tiene España en esta década del siglo XXI son perfectamente solucionables, con valor y explicaciones públicas; además, la mera puesta en marcha de las soluciones pueden crear un buen ambiente ciudadano y esperanza de mejora económica.

CONCLUSIÓN

Dar vueltas alrededor del dinosaurio del gasto público español no va a resolver el problema, y la subida de impuestos agravará la situación. El gran tamaño del dinosaurio exige coordinar, suprimir y reducir órganos administrativos para que la actividad económica privada disponga de recursos para gastar, invertir e impulsar el crecimiento.

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