Ilustración basada en un fotograma de la campaña para las elecciones catalanas del 25N

Elecciones en Cataluña: Mejor, con la verdad por delante

La campaña electoral catalana para las elecciones autonómicas del 25 de Noviembre de 2012 ya tiene el terreno marcado; en vez de hablar del mejorable modelo de financiación autonómico, o de la forma de salir de la recesión económica o del paro, o sobre presupuestos generales del Estado o de las libertades individuales, incluida la libre elección de lengua vehicular en la escuela, los nacionalistas han elegido el tema extraordinario de la separación de España. El partido CIU ha gobernado en Cataluña durante los dos últimos años y se ha lanzado, atropelladamente, a una huída hacia delante para evitar debatir los insuficientes resultados de su gestión de gobierno, emboscándose en la desproporcionada pretensión de la independencia. Evidentemente, el simple planteamiento de la separación de Cataluña exige un estudio serio por responsabilidad política y social, ya que la unidad de España, existente desde hace más de 500 años, no puede ponerse en peligro por el enfado irracional de un gobernante o la irritación de un partido político nacionalista que quiere más presupuesto y más poder. El asunto precisa un análisis profundo con datos ciertos y veraces para no confundir a la población, presentando informes jurídicos y económicos solventes; sin embargo, se ha presentado con precipitación y ha empezado mal, como les ha ocurrido a los nacionalistas de Escocia que tienen hasta un problema judicial pues han afirmado, como han hecho los nacionalistas catalanes, que si llegaran a ser un estado independiente, ingresarían automáticamente en la Unión Europea, y esa afirmación no es verdad y ha sido desmentida por la Comisión Europea, por el estado español, por expertos europeos y por el texto del Tratado de la Unión en sus art. 4.2 y 49.

En resumen: esta campaña electoral se ha centrado en un asunto extraordinario, trascendental y no se ha presentado con la verdad. Los socialistas han caído en la trampa del “seguidismo” ante la humareda creada y plantean, como fórmula, el derecho “a decidir”, es decir, de la autodeterminación, y otros partidos nacionalistas siguen en las nubes sin poner los pies en el suelo.

Este planteamiento se aleja de los problemas reales, crea la impresión de que Cataluña ha superado la crisis económica y que los nacionalistas pueden enfrascarse en el lujo identitario de “quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos”. La realidad es que tenemos en marcha el rescate bancario y otro posible rescate, total, para España. Por ello, por responsabilidad política, hay que poner orden en las prioridades dedicando, ahora, la atención al problema económico y al modelo de financiación autonómica. No es bueno mezclar asuntos ordinarios y extraordinarios, del corto y largo plazo, hay que requerir responsabilidad a los políticos y, sobre todo, que hablen con la verdad por delante para no confundir al electorado y, deben recordar lo ocurrido a los nacionalistas escoceses por no decir la verdad, y que aquí podría reproducirse con la intervención de la Junta Electoral correspondiente.

Se comprende que los nacionalistas no quieran debatir los duros problemas económicos actuales de los catalanes; son 820.000 personas en paro, el 22,5% de la población activa catalana, la crisis crediticia, la deuda de más de 40.000 Millones de Euros, la mayor de todas las autonomías, y la prestación de los servicios sociales esenciales, de educación, sanidad, pensiones y ayuda social. Estas cuestiones, son las que preocupan a los ciudadanos pero la propaganda ha comenzado y CIU dice que en una Cataluña independiente se pagarían menos impuestos, se percibirían mayores pensiones y, para colmo, el programa electoral de Convergencia incluye que tendrían ¡menos accidentes de tráfico y más curaciones de cáncer!

Quienes desplegamos una acción cívica intentamos aportar ideas serias a la sociedad y ahora corresponde que el debate sea honrado en los planteamientos y veraz en las palabras para no engañar a los ciudadanos haciéndoles creer cosas carentes de base.

El 25 de Octubre el Club Liberal Español ha invitado a dar una conferencia a Angel de la Fuente, doctor en economía por la Universidad de Pennsylvania e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, sobre una materia que domina y expone con gran sentido lógico sobre la que ha publicado diversos informes. El tema se titulaba “sobre la propuesta catalana de pacto fiscal: algunas reflexiones y una contrapropuesta”. El conferenciante ha expuesto su trabajo con cifras rigurosas, comparando la financiación de las comunidades de régimen común con las del País Vasco y Navarra que tienen el régimen de concierto y cupo. También comparó el nivel de financiación de las diversas comunidades autonómicas con el modelo de financiación territorial de Alemania.

El conferenciante sistematizó su intervención en tres puntos perfectamente comprensibles: el mito del expolio fiscal; la tentación del concierto vasco-navarro, y, un sistema de financiación muy mejorable.

Comentó que no es aceptable la propuesta de la Generalitat al Gobierno de recaudar los impuestos a imagen del concierto vasco-navarro; porque sería contrario a la racionalidad económica y administrativa, comprometería la viabilidad del Estado y violaría el principio de igualdad. Ahora bien, a pesar de ser inaceptable esa pretensión de concierto fiscal, debe extraerse la idea de que procede una contraoferta para simplificar el sistema, y debatir la nivelación sobre la fórmula de necesidades de gasto, garantizando una distribución más justa de los recursos entre territorios pues hay desniveles extraños carentes de justificaciones y tanto Madrid como Cataluña necesitan aumentar sus ingresos, por pura justicia.

El conferenciante autorizó que el texto y gráficos de la conferencia se incluya en la página web del Club Liberal en donde puede verse completa:

Conferencia sobre el pacto fiscal catalán

CONCLUSIÓN:

Los nacionalistas catalanes han centrado la campaña electoral de Cataluña para el 25 de Noviembre en el tema del estado propio, de la separación, sin citar la palabra independencia, pero los ciudadanos tienen los problemas del paro, la inseguridad económica y las necesarias prestaciones sociales. El debate identitario requiere un planteamiento extraordinario, sin urgencia, con informes jurídicos veraces, que no confundan al electorado pues si hay falseamientos habría de intervenir la Junta Electoral. Lo sensato es volver a debatir el modelo de financiación autonómica para hacerlo más sencillo, más justo y más transparente.

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