Empleo e iniciativa empresarial en España

Los partidos políticos están preparando la nueva campaña para las elecciones generales del 26 de junio, la segunda campaña en 6 meses, tras las elecciones del 20 de Diciembre de 2015 que acabaron en la investidura frustrada de presidente de gobierno. Oímos, de nuevo, mucho ruido sobre los integrantes de las listas electorales, el puesto que les asignará el líder, sobre si ese puesto en la lista “cerrada” le permitirá salir elegido y sobre la calculada coalición comunista (Podemos e IU) para aprovechar los restos de votos del sistema electoral D´Hondt. Pero, hasta el momento, lamentablemente, no se habla del grave problema de España que es el enorme paro existente, o dicho de otra manera, el problema imperioso de creación de empleo para atenuar el paro que sufrimos los españoles que alcanza al 24% de la población activa, según la Encuesta de población activa, o 20% si nos atenemos a los inscritos en el INEM y que, en número de personas desempleadas, representa más de 4 millones.

Según los datos del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) el paro y la situación económica son las primeras preocupaciones de los españoles siendo la preocupación por el paro, de forma constante, desde hace años, la primera de ellas. Sin embargo, los partidos políticos están concentrados en otra cosa: el debate personalista sobre los nombres y los puestos en las listas electorales, e incluso de los “ministrables”.

El problema del paro no debe olvidarse ni un minuto y los partidos, por responsabilidad con los ciudadanos-votantes, deben exponer sus planes e ideas, concretas, creíbles y viables para impulsar la creación de empleo. Un debate general sobre esta importantísima materia, atraería la atención ciudadana, y ciertamente, crearía ilusión y esperanza en los desempleados, especialmente, entre los jóvenes que sufren una tasa superior al 50% de desempleo.

Así la exposición detallada y cuantificada de los proyectos de cada partido para reducir el paro a corto o medio plazo (aspirar a solucionarlo requiere el largo plazo) permitiría comparar los programas y votar racionalmente ya que el problema exige un análisis en profundidad con responsabilidad y madurez política, en el que deben rechazarse afirmaciones generales o vacías de contenido (“con el cambio mejoraremos…”) que no reflejen un razonamiento cuantitativo de los proyectos; igual sucede con las promesas de incremento del gasto público para hacer pagos de rentas universales o complementarias, a cambio de nada, que deben ser evaluadas y que, ciertamente, son inviables porque el presupuesto es limitado y los ingresos fiscales fijan los límites del gasto.

El único sistema reconocido para salir del problema es favorecer la creación de empleo privado proporcionando confianza política y seguridad jurídica para que los inversores privados inicien o amplíen sus proyectos de inversión. En relación a esto es imprescindible la certidumbre política por sus efectos beneficiosos en la economía; así, el Servicio de Estudios del BBVA ha calculado que la actual incertidumbre política en España reducirá el 0,8% el crecimiento del PIB en 2016. Además, hay que aprovechar la actual coyuntura de la política monetaria del BCE de dar liquidez al sistema financiero concretada en facilidades bancarias de financiación abundante a las empresas, a precios competitivos. La competencia actual entre bancos es una realidad y ha llegado al punto de que el Banco de España ha adoptado medidas de control que frenen los excesos competitivos de los Bancos para evitar financiaciones por debajo de coste y reforzar sus ingresos por comisiones.

La creación de empleo deben hacerla las empresas, y, sin embargo, se han publicado datos de que las CCAA han creado 80.000 nuevos puestos de trabajo “públicos” durante 2015 vulnerando la prohibición contenida en la ley de Presupuestos 2015 que sólo autoriza la contratación pública de personal en casos de extraordinaria necesidad. Volvemos, otra vez, al problema de la indisciplina de las CCAA frente a su obligación de ser rigurosas en el cumplimiento de la ley evitando la creación de empleo público que sólo está justificado por razones de necesidad del servicio público, con procedimiento transparente; además ese coste se financia con impuestos de los contribuyentes (con el efecto de reducir inversiones y consumo), crea una falsa estadística de reducción de desempleo (paro encubierto) y finalmente, hay que recordar que las administraciones públicas no tienen entre sus competencias la creación de empleo.

Por todo ello es muy conveniente animar a la creación de empresas, verdadero motor de la creación de empleo. Precisamente sobre esto, varios amigos me han comentado el gran impacto que ha tenido en las redes sociales una entrevista en TV realizada al conocido actor malagueño Antonio Banderas. En ella animaba a los jóvenes españoles para emprender empresarialmente. Dijo que el 75% de los jóvenes españoles aspiran a ser funcionarios mientras que en USA el 90% aspiran a crear una empresa pues existe un clima social que prestigia al emprendedor y anima a no temer el fracaso; así, la sociedad española debe conocer la dificultad y el mérito de crear y gestionar una empresa y debe respetar el espíritu emprendedor porque se asumen muchos riesgos cuya compensación principal es el beneficio.

CONCLUSIÓN

El problema principal de los españoles es el paro y las propuestas para reducirlo merecen la mayor atención de los partidos políticos en la campaña electoral próxima. Los partidos deben exponer sus ideas y proyectos para favorecer las inversiones de las empresas privadas que son las que crean auténtico empleo y comprometerse con las medidas para conseguirlo: estabilidad política, seguridad jurídica y eliminación de trabas burocráticas.

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