País rico, país pobre

La Comisión Europea ha publicado el 28 de Noviembre de 2012 el informe macroeconómico de la Comisión que incluye el estudio prospectivo anual sobre el crecimiento en 2013 para los países de la UE. El estudio es claro, ilustrativo y vale la pena leerlo detenidamente. Las conclusiones son, tanto para España como para los llamados países vulnerables de la UE, que deben seguir haciendo las reformas estructurales para crecer y crear empleo, deben buscar eficiencia en la inversión privada y pública y recortar el gasto público para ajustarlo a los ingresos públicos. En resumen, los estados no pueden vivir por encima de sus posibilidades porque, además de ser incómodo financieramente, es muy injusto con las generaciones venideras.

Me gusta repetir que España es un país rico, cuya Hacienda estatal y además entidades recaudadoras captan cerca de 350.000 millones de euros por conceptos tributarios que entiendo deben ser suficientes para cubrir los servicios esenciales, pero, lamentablemente se gastan 420.000 millones euros cuantía que supone 70.000 millones de exceso de gasto y no por inversiones “anticíclicas” sino son gasto estructural, es decir “fijo”. La previsión para 2012 de déficit, pactado con la UE es del 6,3% del PIB, pero nuestro déficit real se acercará al 7%, por excesos de algunas Comunidades Autónomas y especialmente del déficit de Cataluña. El año 2011 se cerró con un déficit del 9,10% del PIB, así que algo se ha mejorado en 2012, al haberse frenado el desbordado déficit público de los últimos años.

Salvo que la actividad económica vaya creciendo, de lo que hay algunos buenos indicios, será casi imposible cumplir el calendario de reducción de déficit público que España ha comprometido con la UE: 6,30 en 2012, 4,5% en 2013 y 3% en 2014, porque no se ha atajado la “brecha” de gasto indicada y porque cada año habrá más dificultad en aumentar la recaudación por IRPF a causa del paro, porque las sociedades han reducido al 50% sus beneficios que afectará a la recaudación del Impuesto de Sociedades y los ingresos por IVA son imprevisibles. Sin embargo, la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2013 prevé aumentos de recaudación en IRPF y en Impuesto de Sociedades.

Evidentemente, el sistema fiscal no permite subir más los tipos impositivos porque ello desalienta a los trabajadores y empresarios; así, pues, hay que persistir en la idea de ahorro y la reducción del gasto público en donde cause el menor perjuicio sobre los servicios esenciales; es decir, habrá de centrarse en las organizaciones de las administraciones y en mejorar la eficiencia de gestión de servicios.

Por ello es interesante analizar el informe macroeconómico de la Comisión Europea para 2013 porque, por un lado, enumera las reformas que se van implantando en areas de disciplina presupuestaria, de la supervisión bancaria europea, del rescate bancario y de las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo, y, por otro lado, aporta ideas para ayudar al crecimiento en los Estados necesitados de ahorro fiscal.

Del informe de la Comisión Europea destaco las siguientes ideas:

1.- Las buenas prácticas internacionales en los presupuestos “por resultados” demuestran que hay margen para ahorrar recursos públicos sin modificar el nivel de servicios proporcionado.

Ante el alto nivel de deuda acumulada y el envejecimiento de la población, que exigirá esfuerzos adicionales de gasto, resulta cada vez más importante reexaminar la eficiencia de los gastos para conciliar la sostenibilidad de las finanzas públicas y el suministro de un nivel satisfactorio de servicios públicos.

2.- Las reformas de las administraciones públicas han de centrarse en reducir el gasto en aquellos ámbitos en que los indicadores “comparativos”, entre países y entre regiones, sugieren un mayor potencial de ahorro.

Procede la identificación de proyectos de inversión pública más productivos o de mayor eficiencia por el suministro de bienes y servicios públicos.

3.- Las reducciones de gastos deben evitar aquellas partidas que tienen un impacto positivo sobre el potencial de crecimiento, aclarando el informe, que “deben reducirse, al mínimo, las reducciones de gastos relacionados con el desarrollo del capital humano y los avances tecnológicos” y que esa situación es menos clara en lo que respecta a la inversiones públicas en elementos fijos, salvo que sean infraestructuras que faciliten la inversión privada (transportes, comunicaciones…).

4.- También el informe insiste en que no deben aumentarse los tipos de gravamen impositivo, ni crearse nuevos impuestos, sino en esforzarse en mejorar la gestión fiscal extendiendo la labor de exacción y de recaudación, sin gravar más a los que ya pagan.

Las ideas suministradas en este informe, aparentemente simples, anima a los gobernantes a examinar detenidamente cada gasto, sin actuar de forma rutinaria y automática; es decir, con carácter previo a todo gasto público o de su supresión, procede reexaminar su efecto sobre el crecimiento y creación de empleo, gestionando y controlando los resultados de cada actuación.

CONCLUSIÓN

El nivel de ingresos tributarios de España es propio de un país rico, pero se ha creado una estructura fija de gasto que excede de nuestras posibilidades; este déficit continuado nos ha llevado al endeudamiento próximo al 100% del PIB y crea la apariencia de país pobre. Para evitar el colapso presupuestario procede reducir gastos improductivos y mejorar la gestión del presupuesto analizando sus resultados y reexaminando cada partida de gasto para ahorrar, mantener el nivel de servicios y promover el crecimiento. El informe macroeconómico de la Comisión de la UE de 2012 incluye un importante estudio prospectivo para el crecimiento en 2013 con ideas sobre prácticas presupuestarias de selección de inversiones, que merecen ser analizadas: gestionar bien.

 

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