¿Qué han hecho por Cataluña los independentistas?

​El plan virulento independentista del gobierno catalán del Sr. Mas se explica, en gran medida, por las frustraciones que ha sufrido por su falta de previsión. En septiembre de 2012 sufrió la respuesta negativa del Sr. Rajoy a su “exigencia” (clamor social) de tener un régimen fiscal análogo a los del País Vasco y Navarra y, en noviembre del mismo año, sufrió CIU un grave revés electoral en las elecciones que convocó con anticipación, cuyo resultado le ha convertido en rehén del radicalismo de ERC. Está en un callejón sin salida del que, ahora, parece quiere salir, al comprobar el rechazo social y empresarial a su plan soberanista, ilegal y alocado.

​En Enero de 2013 el Parlamento de Cataluña hizo una declaración de soberanía que fue recurrida por el Gobierno de España ante el Tribunal Constitucional; y esta semana, el 20 de febrero de 1014 tal declaración ha tenido una importante réplica política (a iniciativa de UPD) en el Congreso de los Diputados que ha votado una moción rechazando “tajante y expresamente” el plan soberanista de la Generalidad de Cataluña por 272 votos a favor y 43 en contra.

​El plan soberanista del gobierno catalán discurre en su frenética actividad jurídico-política tras haber creado un Comité de Transición hacia la independencia y ha fijado el 9 de noviembre de 2014 como fecha para la consulta soberanista (dicen, sea o no legal) así como dos preguntas concretas. Asimismo, el gobierno del Sr Mas continúa incumpliendo, consciente y voluntariamente, las leyes y las resoluciones de los tribunales en materia de lengua, enseñanza, rotulación en castellano, etc.

​Sin embargo es muy positivo que el soberanismo compruebe que el rechazo no es sólo por vía jurídica de “recursos” y que se haya manifestado políticamente el Congreso de Diputados cámara de representación nacional. En efecto, el Gobierno sigue “hiperprudente” en su actitud para evitar cualquier acto que agudice el “victimismo” de la Generalidad; pero ese vehículo alocado del soberanismo habría de frenarse por la evidente limitación a las libertades personales y por la malversación de recursos públicos destinados a fines soberanistas, pues es evidente que ese gobierno nacionalista carece de competencias para actuar por ese camino.

En notas anteriores he comentado la necesidad (deber) de rechazar el plan por estamentos ciudadanos y políticos, y ya podemos decir que el empresariado ha reaccionado ante esta iniciativa ilegal y económicamente suicida, porque es malo estar en silencio y se debe recordar que “quien calla, otorga”, y de forma más completa: “quien calla, cuando puede y debe hablar, otorga”.

​Durante el año y medio de desafío y desvarío soberanista los soberanistas han demostrado su afán de dividir la sociedad, han insultado a los ciudadanos que se han atrevido a oponerse o criticar su plan, han injuriado a la nación a la que pertenecen con el “España nos roba” y han hecho uso de desprecio a todos los niveles, incluidos el Presidente de la Comisión Europea porque han dicho la verdad, que es que, cualquier territorio europeo que se separe de un Estado firmante de los Tratados europeos quedaría auto-excluido de la Unión Europea y del Euro. Pero, por fin, empiezan a surgir voces contundentes y declaraciones de ciudadanos y del empresariado. A nivel individual, por ejemplo, los Sres. Bonet y Lara; este último da titular a esta nota pues ha dicho: ¿Qué han hecho los independentistas por Cataluña?. También la CEOE, Fomento…, se han manifestado, prudentemente, pues no les interesa tal aventura. Es importante la “Declaración de Barcelona”, hecha por los empresarios de habla alemana reunidos en la plataforma “Catalunya sense Europa, no”. Dejan clara su postura resumible en tres puntos:

​1.- En materia económica, han dicho que, “como empresarios, ejecutivos y profesionales liberales residentes en Cataluña observan con preocupación las tendencias independentistas”. Evidentemente, son conocedores de que la independencia de Cataluña la haría salir de España y de la Unión Europea y, para volver como miembro de la Unión Europea, el nuevo estado debería solicitar abrir negociaciones de adhesión a la Unión Europea, que durarían años, y requerirían el voto unánime de todos los países miembros de la Unión Europea, entre ellos, el de España. Además, la independencia supondría la salida del Euro y del Banco Central Europeo lo que exigiría a Cataluña a crear su moneda, que supondría una devaluación importantísima, y, más aún, las principales entidades financieras de Cataluña (Caixabank y Banco de Sabadell) no podrían funcionar normalmente ante el caos generado.

​2.- Un segundo punto de la declaración aclara que la salida de España, conllevaría la salida de los Tratados Europeos que regulan la libre circulación de trabajadores, mercancías, servicios y capitales, que es pilar esencial para la actividad empresarial.

​3.- Y la tercera apreciación resalta “los peligros de un fervor nacionalista, que en el último siglo ha traído sufrimientos inconmensurables sobre Europa y que tampoco traerá nada bueno para Cataluña”. Simplemente basta ver la realidad y describir la preocupación de muchos ciudadanos en Cataluña a causa de: la limitación al uso del castellano en las administraciones públicas, restricciones a su uso como lengua vehicular en la enseñanza, incumplimiento de innumerables sentencias que han reconocido la libre elección familiar de la lengua vehicular; obstrucción a la unidad de mercado nacional; falta de información plural, subvenciones a medios, televisiones públicas, periódicos, propaganda, etc.

​Esta declaración empresarial, hecha en el ejercicio de libre expresión y en defensa de sus ideas, ha sido criticada violentamente por nacionalistas totalitarios y con esa actitud han demostrado que son nacionalistas autoritarios que desean imponer su pensamiento.

CONCLUSIÓN

​La libertad de expresión, opinión y de empresa, deben ser ejercidas sin miedo por quienes deseen hacer uso de ellas; más aún, cuando pueden ser dañados en sus derechos e intereses por la peligrosa aventura independentista del gobierno de Cataluña. No hay que callarse y se debe denunciar la mordaza dictatorial que desean imponer los independentistas en Cataluña.

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