Margaret Thatcher

Responsabilidad del ciudadano en la verdadera democracia

Margaret Thatcher, siendo primera Ministra de Gran Bretaña, recibió en agosto de 1990 el Premio Statesman a la personalidad política, que le concedió el prestigioso Instituto Aspen (Colorado, USA), de manos del Presidente Bush. En el acto de su recepción pronunció un discurso, que vale la pena releer y recordar en estos momentos de zozobra de la vida política española, en el que explicó, una vez mas, que la acción política debe respetar siempre la libertad individual y los principios inspiradores de la democracia y que los ciudadanos deben estar atentos a la evolución política.

La importancia del premio la acredita que los dos anteriores ganadores habían sido Jean Monnet, por su aportación a la fundación de la Comunidad Europea, y Willy Brand, por su esfuerzo para la reconciliación de las dos Alemanias y en el debilitamiento del telón de acero que, entonces, dividía Europa.

Acababa de caer en noviembre de 1989, como decía la Sra Tachtcher, la “cortina de hierro” y “el comunismo está roto, completamente roto”. Aludió al intenso y esperanzado deseo que mostraban los ciudadanos de los países del Este para salir de la dictadura comunista y establecer, en sus respectivos países, la democracia y el impero de la ley. Thatcher dio las claves de lo que entiende por verdadera democracia, y pronunció su mensaje para las democracias que estaban a punto de nacer en los países del Este de Europa.

¿Cuáles son los principios fundamentales de la verdadera democracia?. Enumeró:

1º.- El sentido de la responsabilidad personal. La gente debe darse cuenta de que no son sólo peones de ajedrez que se mueven al capricho de los políticos ya que, los ciudadanos pueden y deben influir, con su propio esfuerzo, en la acción política de su país marcando el rumbo que han de seguir las leyes del Parlamento democrático.

2º.- La democracia significa limitación de los poderes del Gobierno y dar a la gente la mayor libertad posible.

La Sra Thatcher, con su riguroso estilo británico, alentó a la fuerza de voluntad de la población; dijo que la fuerza de la sociedad de cada país no depende de sus grandes batallones, sino de cada persona como soldados de infantería, de la voluntad de cada uno de los hombres y mujeres comunes, que no buscan fama o la gloria o un alto cargo y que desempeñan un papel activo en su comunidad como voluntarios.

3º.- La democracia y la libertad son algo más que el derecho al voto y al sufragio universal; la democracia requiere un fuerte Estado de Derecho, respetar la acción legislativa del Parlamento y la independencia del poder judicial.

4º.- La economía requiere que esté basada en principios de libre mercado y de respeto a la propiedad privada. “La riqueza no se crea por la regulación y la intervención pública, sino por la gente común emprendedora.”

En relación a los países totalitarios en tránsito hacia la libertad recordó que es duro para las sociedades de esos países la necesidad de las reformas económicas pero son imprescindibles para llegar a ser una economía libre de mercado, porque el intervencionismo político es la antesala de la dictadura.

Finalmente, dijo que la democracia es siempre un desafío y que, en realidad, democracia e imperio de la “ley” son la misma cosa. En ese acto público en agosto de 1990 puso a España como ejemplo de éxito en la transición a la democracia y que los conceptos de Estado de Derecho, democracia y principios de mercado, habían de ser objeto de propaganda constante y de una campaña global.

He querido recordar este discurso de voluntad ciudadana en defensa de la democracia porque los ciudadanos españoles hemos de despertar, estar alerta y denunciar cualquier abuso del poder o corrupción de los políticos o de los partidos políticos sin permitirnos caer en la desconfianza total con el sistema ni alejarnos de la vida política. Todo lo contrario hay que aproximarse más para impulsar las reformas de regeneración en materia electoral, transparencia pública y reforma administrativa. Por otro lado, no hay que distraerse de otros graves problemas de España como son, el ataque nacionalista a la soberanía nacional y la situación económica. Quedarnos paralizados y cegados por el humo y el ruido de la corrupción no arreglará nada, sobre todo, porque le haríamos el juego a los corruptos y porque podemos combatirla de forma contundente solicitando la aprobación de ejemplares penas en el Código Penal (como en Alemania) para quien robe dinero público o abuse del cargo público, y exigiendo un Poder Judicial independiente bien dotado de medios.

Es muy importante una profunda reforma de la ley electoral y del sistema de financiación de los partidos políticos pues han nacido, en su entorno, muchos intereses particulares que los han convertido en vehículo de captación de recursos económicos y en agencia de colocación en puestos de trabajo en el sector público que no son admisibles en un Estado de Derecho, pues no deben invadirse las plantillas de las Administraciones Públicas con personas de extracción política o sindical sin seguir los criterios legales de selección de los funcionarios de las administraciones como son los criterios objetivos de mérito y esfuerzo.

CONCLUSIÓN

Los ciudadanos españoles ante las corruptelas, abusos y corrupciones en la vida política, no podemos caer en el desánimo y dar la espalda a la política, porque esta actitud beneficiará a quienes quieren aprovecharse.

La democracia exige que la población aplique su voluntad para llevar al legislador el deseo de las reformas necesarias para impedir abusos de quien ejerce el poder; y recordaremos que la corrupción no es consecuencia de la democracia, todo lo contrario, la democracia y la libertad son la garantía de transparencia para su condena.

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