Tentaciones de ingeniería social

Los españoles vivimos estos días la campaña de las elecciones municipales y autonómicas convocadas para el domingo el 24 de mayo. En Madrid, estamos en plena feria taurina de San Isidro, la más importante del mundo a la que asistimos, con afecto e interés, aficionados de todas partes: españoles, portugueses, franceses, mejicanos, colombianos, etc.

La coincidencia con amigos en los tendidos de las Ventas nos permite intercambiar opiniones sobre aspectos de la campaña electoral. La cuestión que más preocupa afecta a las propuestas de los partidos que pretenden eliminar las bonificaciones fiscales actuales que hay en Madrid, entre otras, en los Impuestos de Donaciones y Sucesiones. Llama la atención que incluso el emergente C´S habla de “unificar” y “armonizar” el gravamen en España, lo que significa, simplemente, que le gustaría eliminar tales bonificaciones. La realidad es que, ante la incertidumbre, en las Notarías de Madrid se ha incrementado el número de donaciones ante el temor de que se supriman las bonificaciones existentes. En fin, también se comentan ocurrencias, declaraciones y el estado de excepción taurino en Cataluña.

En efecto, algunos líderes políticos han realizado declaraciones llamativas; unas, sorprendentes por su torpeza política, y otras por entrever una oculta intención dirigista e intervencionista sobre la vida y hacienda de los ciudadanos. Todo lo contrario al sentido del hombre libre, que convive en democracia protegido por las instituciones y por la seguridad jurídica del Estado de Derecho. En efecto, los ciudadanos nos creemos libres para pensar y expresar nuestras ideas, de conectar una TV entre las existentes y ver la película que nos gusta… pero, súbitamente, surgen nubarrones amenazantes de nuestra teórica libertad, igualdad ciudadana y de la debida neutralidad institucional. (¡Qué decir de la filtración ilegal de la declaración de Esperanza Aguirre del IRPF de 2013!). Se ve que a algunos políticos no les resulta suficiente aspirar a administrar nuestros impuestos y cotizaciones sociales dándole el destino que les conviene. Observamos, con temor, que algunos líderes políticos, además de alcanzar el poder y el presupuesto, desean dirigir nuestra conducta individual, imponiéndonos una forma de vida y alterando nuestras aficiones personales, es decir, interviniendo sobre nuestras libertades individuales y sobre nuestros usos y costumbres sociales, es decir, sobre nuestra cultura.

Cito algunos ejemplos sobre intentos dirigistas para configurar o “moldear” la sociedad según el gusto de algún partido o dirigente político.

El 12 de mayo, el joven partido neocomunista Podemos presentó en el Círculo de Bellas Artes al Sr. López como candidato aspirante a presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid. Dijo que van a organizar una escuela de cultura para los madrileños; que nos van a enseñar a ser alegres organizando espectáculos musicales en las calles; también que van a suprimir las películas de vaqueros en Telemadrid para sustituirlas por producción propia; todo ello, en vez de decir lo que realmente necesita las finanzas públicas que es privatizar esta costosa e innecesaria TV; también proclamó el nuevo “derecho a la alegría”, que nos recuerda a los proclamados derecho “al crédito” y “el derecho a la felicidad”. Estas pretensiones son la prueba del diseño social que pretende este partido. Incluso esta misma semana un candidato de este partido neocomunista en Valencia ha dicho que quiere prohibir el concepto turístico de pago con “todo” incluido.

Tras el esfuerzo realizado por varias generaciones de españoles para tener una constitución democrática que nos permita convivir en libertad y democracia, en el marco de nuestra cultura, está claro que debemos estar despiertos porque estos autoritarios comunistas aspiran a alcanzar el poder para, tras su ocupación, acabar con nuestras libertades e imponer su modelo de vida individual y social; el procedimiento consiste en plantear ideas de forma ingenua, ocupar los resortes del poder e implantar su dictadura e ingeniería social. Su referente es Venezuela, pero no podemos olvidar lo sucedido en la Alemania nazi; ambos casos reflejan un esquema análogo: llegar democráticamente al poder, acabar con las garantías jurídicas e imponer su dictadura política y social.

Otro ejemplo de condicionamiento social lo representa lo dicho por el líder de Ciudadanos Sr. Rivera que genera tantas esperanzas reformadoras; ha comentado, aunque matizado posteriormente, que los nacidos después de 1978, año en que se aprobó la Constitución vigente, son quienes deben participar y liderar la regeneración política de España. Ha sido una expresión desafortunada que responde a un concepto cargado de prejuicios. No se puede excluir de la participación política a nadie, ni se deben proponer ideas que dividan la sociedad, ni por edad ni por cualquier otro motivo; además el propio Sr. Rivera ha combatido todo tipo de exclusión en Cataluña. Lo dicho tiene ese tinte antidemocrático pero, además, es injusto con los que lucharon, con mucho sacrificio, por la transformación de la España autoritaria en la España democrática, que, por supuesto, es mejorable. Esa manifestación olvida el impulso recibido por C´S de figuras relevantes auténticamente reformadoras como Felix Azúa, Albert Boadella o F. de Carreras.

Finalmente, debemos recordar la obsesiva pretensión constructivista del gobierno nacionalista-independentista de Cataluña respecto del “pueblo catalán” al cual no respeta, en aras a la identidad elegida, en su propia cultura; en el ámbito lingüístico, en enseñanza y administración pública, insisten en excluir el idioma español como lengua propia de Cataluña; y en el orden cultural taurino prohibió, por ley, los toros en tal región entendiendo que el arte del toreo es una manifestación cultural exclusiva de la otra parte de España, la no catalana, con lo que intenta falsificar la historia de Cataluña y la secular realidad taurina en Cataluña.

CONCLUSIÓN

Hay declaraciones de políticos que son el anuncio de que, si alcanzan el poder, van a realizar ingeniería social; son auténticas propuestas antidemocráticas, discriminatorias de los derechos y libertades de los ciudadanos. Estamos de acuerdo cuando afirman que nuestra democracia constitucional es mejorable y que está necesitada de profundas reformas institucionales; pero se equivocan cuando plantean ámbitos de intervención y de prohibición para equiparar y unificar a los ciudadanos en sus aficiones y cultura. Sabemos que, después, viene la imposición política, la uniformidad en la identidad de un pueblo, en el pensamiento único elegido, con el consiguiente fin del pluralismo democrático. Les falta el sentido de la libertad, les sobra intervencionismo, afán de prohibir y, de momento, sólo crean incertidumbre e inseguridad jurídica.

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