Un billón de euros de deuda pública en 2014

La Ley de Presupuestos es la ley anual más importante en los países democráticos que prevé los gastos e ingresos públicos del año siguiente, así como da claves sobre la política económica y financiera; es una ley detenidamente preparada por cada gobierno y debatida, en cada país, no sólo por las fuerzas políticas en el Parlamento, sino en los medios de comunicación y por los grupos de personas y sociedades afectadas.

La materia económica-presupuestaria es vital en los estados modernos. Estados Unidos está viviendo un mes de octubre frenético para evitar el posible drama de la suspensión de pagos estatal, ya que el Presidente Obama necesita aumentar el “techo de deuda” (casi de 13 billones de dólares), para atender gastos adicionales causadas, entre otros, por la nueva política sanitaria. La subida del techo de deuda requiere la aprobación de las dos Cámaras, el Senado tiene mayoría demócrata pero la Cámara de Representantes tiene mayoría republicana. Así pues, las fuerzas políticas demócratas y republicanas se frenan y se controlan, y siempre siguen detenidamente las cuentas de quien ejerce el poder.

En España, el Gobierno ha remitido el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2014 a las Cortes para su debate y aprobación. Los expertos lo han calificado, unos, como “continuistas”, otros como de “camino a ninguna parte” (Taguas El Mundo, 01-10-13) o, según el Gobierno, como de la “recuperación” y salida de la crisis. El proyecto no es reformador y de el no se extrae una visión optimista para los ciudadanos contribuyentes; no reduce los impuestos, ni tampoco presenta recortes de gasto público, ni prevé un crecimiento económico suficiente para crear empleo; aunque prevé un cambio de tendencia lo calcula en un tímido crecimiento del 0,7% del PIB español; sin embargo, hay análisis más pesimistas, como el FMI que da el 0,2% y otros más optimistas, como el Consejo Empresarial por la Competitividad que dice puede ser del 0,9%.

Lamentablemente, la novedad es el anuncio de subida a los trabajadores autónomos de sus cotizaciones a la seguridad social, simplemente para recaudar más, y ayudar a financiar el déficit excesivo, olvidando todo lo hablado sobre ayudas a “los emprendedores”, y despreciando la idea de que no se debe cargar con más costes a los empresarios, pues es su actividad, inversión y asunción de riesgo, la que impulsará reactivación.Hay otras cuestiones que merecen ser destacadas en relación al presupuesto proyectado.

Primero.- Desde un punto de vista formal el modelo de presentación sigue siendo de difícil comprensión, con grandes partidas sin segmentar y sin detalle. No avanza en una presentación consolidada con los presupuestos de CCAA pues sólo se refieren al Estado y, ésta, es una demanda de los analistas nacionales e internacionales.

Segundo.- El sector público sigue creciendo y el gasto público del Estado no se reduce sino que aumenta el 2,7%. La simple comparación del gasto absoluto de 2013 frente a la prevista para 2014 debería dar un resultado “total” menor para demostrar que existe una férrea voluntad de control y reducción del gasto público.

Tercero.- Falta un plan de reformas cuantificadas de ahorro público. Los desfases anunciados nos siguen alejando cada vez más de los límites de estabilidad europeos, del 60% de techo de deuda sobre el PIB y el 3% de déficit sobre el PIB. ¡Qué difícil será volver al 60% de deuda sobre el PIB!. En 2014 la deuda pública va a alcanzar la cuantía de UN BILLÓN DE EUROS y, probablemente se alcance en tres años el 120% de deuda pública, sobre el PIB.

Cuarto.- El gobierno espera que las macromagnitudes mejoren por influencia externa, como está ocurriendo lentamente, pero hay que esforzarse en nuestro ámbito interior estructural para sentar las bases de un crecimiento económico “sano” que permita crear empleo neto.

Los avances desde 2011 han sido grandes, pero siempre a remolque de la ayuda europea: el rescate de las cajas de ahorro con respaldo europeo y la de deuda con la barra libre del Banco CE. La corta reforma laboral, ha sido recortada por la práctica de los tribunales; así pues, es evidentemente mejorable y lo demandan los inversores. En consecuencia, están pendientes muchas reformas estructurales internas que son imprescindibles, aunque mejorase mucho la situación económica de España. Son:

  • Tamaño y gasto en administraciones públicas (CCAA; Ayuntamientos) en organismos públicos y en las instituciones políticas; reducción del número de representantes políticos y de personal contratado administrativo.
  • Subvenciones y entes subsidiarios: partidos políticos, patronal, sindicatos (y los Eres); subsidios y ayudas de todas clases.
  • Gasto sanitario necesitado de racionalización y copago; más libertad en educación, en donde el cheque escolar sería la solución.
  • Y el control de la contratación y gasto público: método de intervención, sistemas de autoría y transparencia, para tranquilizarnos y confiar en que no volverá a haber casos de corrupción.

CONCLUSIÓN

El proyecto de ley de presupuestos del Estado anuncia que la deuda pública alcanzará en 2014 un billón de euros, que representa el 100% del PIB de España; el déficit previsto para 2014 será del 5,8% del PIB que dicho en euros, son alrededor de 60.000 millones de euros de desfase entre gastos-ingresos. La Unión Europea está respaldando a España para salir de la crisis, pero dentro de nuestras fronteras, debemos esforzarnos mucho más para hacer las reformas estructurales que fijen los cimientos sanos de nuestra economía, para acabar con el déficit que nos somete a la dependencia de préstamos y de acreedores.

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