Un artículo de Nuria López (EL MUNDO, 10/12/2018)

70 años de la Carta Magna de la humanidad

Tres años después del final de la Segunda Guerra Mundial, con el planeta dividido y tras ser escenario del ascenso de los fascismos y de los horrores de Auschwitz, nacía como revulsivo el texto de la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Fue proclamada en París hace 70 años y fue una mujer, la política estadounidense Eleanor Roosevelt, quien impulsó la aprobación de este documento, al que calificó como «la Carta Magna internacional». Precisamente, las mujeres han liderado en 2018 la lucha contra «políticas opresivas y sexistas», según el informe anual de la ONG Amnistía Internacional, publicado hoy y que destaca también un retroceso de libertades.

«Nos hallamos ante una economía global débil que genera pomposas figuras que usan la misoginia, la xenofobia y la homofobia para aparentar que son líderes duros«, destaca en el documento de 52 páginas Derechos hoy, el secretario general de Amnistía, Kumi Naidoo.

«Estamos en la década de los 30», alerta Esteban Beltrán, director de la sección española de la organización, al reflexionar sobre el estado actual de los derechos humanos. La Declaración fue «un hito histórico de la lucha por la dignidad humana, es la Constitución de la humanidad y ha habido grandes avances, como la cada vez más extendida abolición de la pena de muerte y la prohibición de la tortura», destaca Beltrán en entrevista telefónica. Sin embargo, «en estos 70 años la comunidad internacional ha fallado a la mitad de la población, es decir, a las mujeres. Y estamos viviendo una época en que los líderes mundiales han lanzado nuevos ataques contra sus derechos, con acciones y discursos divisivos», añade.

«Antes de la posguerra no había universalidad de los derechos humanos. Hay un riesgo de volver a la década anterior», recalca el director de Amnistía en España. Entre los ejemplos que están provocando ese declive cita a Donald Trump y sus medidas anti inmigración, Jair Bolsonaro y «sus discursos tóxicos y discriminatorios» y Rodrigo Duterte y su guerra contra el narcotráfico.

«Mujeres activistas de todo el mundo han hecho frente a políticas represivas, sexistas y opresivas y han estado en la vanguardia en la batalla por las ideas», resume Beltrán, quien espera que este pulso se mantenga en 2019. Esa resistencia se justifica en el informe anual de la ONG con datos concretos, como que «una de cada 10 niñas en el mundo sufre una agresión sexual antes de los 20 años», que «sólo el 17% de los jefes de Estado o de Gobierno y el 23% de los miembros de Parlamentos son mujeres» o que la brecha salarial de género es del 23% global. Las mujeres son las que más sufren las consecuencias de la desigualdad. El Foro Económico Mundial reveló en 2017 que serían necesarios 217 años para cerrar esa fractura económica. Además, su capacidad de desarrollo queda mermada por hechos como que sólo el 12,8% de las mujeres poseen tierras de cultivo en el mundo (datos de la ONU), o que hay 104 países -Brasil, Egipto, Francia y Rusia, entre otros- que las prohíben desempeñarse en ciertos empleos (según el Banco Mundial).

La movilización de las mujeres no sólo estuvo representada por el #MeToo. Amnistía también subraya la consolidación en América Latina de ‘Ni una menos’; en India y Sudáfrica se protestó multitudinariamente contra la violencia sexual endémica; en Arabia Saudí se luchó contra la prohibición de conducir vehículos, en Irán contra el uso del hiyab y en países como Argentina, Polonia e Irlanda salieron a las calles en oposición a las leyes sobre el aborto.

En algunos casos las consecuencias fueron fatales. Tres activistas saudíes, Lujain al Hathlul, Iman al Nafjan y Aziza al Yusef, están encarceladas. Mientras que en Brasil fue asesinada Marielle Franco, concejal de Río de Janeiro.

Amnistía pone el foco en la indefensión de los defensores de derechos humanos porque «la impunidad no es la excepción, sino más bien la regla». Por ejemplo, «el promedio de muertes violentas de activistas en Colombia es una cada tres días». Sin embargo, hay casos que llegan ante los tribunales. Recientemente, la Justicia hondureña condenó a siete personas por el asesinato de la ‘Nobel Verde’ Berta Cáceres, aunque el círculo cercano a la activista reclama el señalamiento de los autores intelectuales.

El discurso del odio

El informe Derechos hoy vuelve a poner de relieve los efectos del discurso del odio. «La política del miedo divide a la población», puntualiza el informe en el capítulo dedicado a Europa y Asia Central. En opinión de Beltrán, «se ha pasado de discursos tóxicos que cuestionan el principio básico de que todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos a unas políticas tóxicas», que han avanzado y además ponen «en el centro dos culpables de todo: o bien a las mujeres o bien a los migrantes y los refugiados«.

En el documento, Amnistía pide un cambio significativo para las personas refugiadas. Tomando cifras de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), destaca que ha habido una disminución del 54% en las plazas de reasentamiento. Lo que se traduce en que hay 75.188 plazas mientras que el organismo de Naciones Unidas estipula que hacen falta 1,2 millones. Este año estuvo marcado por la crisis migratoria en la frontera de EEUU. «A principios de septiembre de 2018 aún quedaban en EEUU unos 300 niños pendientes de ser reagrupados con sus progenitores y tutores, de quienes habían sido […]

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Un artículo de Nuria López en EL MUNDO el 10 de diciembre de 2018.

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