Un artículo de Manuel del Pozo (Expansión, 31/10/2019)

Complot populista en Latinoamérica

Las violentas protestas callejeras en Chile y Ecuador por las subidas del metro y de los combustibles, el posible pucherazo de Evo Morales en Bolivia, la vuelta al peronismo en Argentina, las concesiones al narcotráfico de López Obrador en México, la victoria del izquierdista Frente Amplio en Uruguay… El populismo crece con fuerza en toda América Latina. ¿Son hechos casuales o estamos ante una conspiración como denuncia la Organización de Estados Americanos (OEA)?

Detrás del supuesto complot estarían Venezuela y Cuba, que habrían actuado sobre el terreno -muchos de los agitadores que incendiaron las calles de Quito eran venezolanos-, mientras que desde la sombra todo estaría financiado y controlado por Rusia, que quiere ejercer su poderío en Latinoamérica. Putin se ha propuesto convertirse en el guardián de la zona aprovechando que Trump ha hecho dejación de su antiguo dominio y ahora está centrado en su guerra particular con los chinos.

Desde Rusia se manejan las webs y las redes sociales que, supuestamente, están llenando de fake news (noticias falsas) los ordenadores y teléfonos móviles de millones de ciudadanos latinoamericanos. Los hackers soviéticos se han convertido en expertos de la manipulación pública como pusieron de relieve durante el referéndum ilegal del 1 de octubre en Barcelona donde hicieron circular fotografías y vídeos falsos para enervar a la población y así intentar desestabilizar Cataluña, España y Europa.

La conspiración estaría promovida también por el Foro de São Paulo, que viene a ser en el campo revolucionario a lo que es el Club Bilderberg para el capitalismo. El Foro de São Paulo es una agrupación de más de 100 partidos izquierdistas y grupos radicales de América Latina que buscan extender la revolución comunista por todo el continente. Fue fundado en São Paulo en 1990 por el Partido de los Trabajadores de Brasil (Lula da Silva ) y por el Partido Comunista de Cuba (Fidel Castro), y su última reunión se celebró en Caracas (Venezuela) en julio de este año. Sobre las protestas en Ecuador y Chile, Nicolás Maduro ha dicho: «Vamos mejor de lo que pensábamos; estamos cumpliendo el plan previsto y saldremos victoriosos».

De los gravísimos incidentes que se han vivido estos días en varios países llama poderosamente la atención el caso de Chile donde ha habido muertos, se ha destruido buena parte de la red de metro de Santiago, se han saqueado supermercados y se han incendiado vehículos. Estos hechos son de difícil justificación en un país que es una de las economías más prósperas del continente americano y que tradicionalmente ha sido un ejemplo de estabilidad para la región con una impecable trayectoria de ejercicio democrático desde que se restaurara la democracia tras la dictadura de Pinochet.

Aunque parece bastante evidente que ha habido manos negras impulsando los disturbios, la situación social, política y económica de la zona es explosiva. Estamos ante una de las regiones más desiguales del planeta, con una veintena de países muy dispares y con una población de más de 600 millones de personas, de los que 100 millones viven en la pobreza. El actual estancamiento económico -el PIB de Latinoamérica crecerá un exiguo 0,2% este año-, las guerras comerciales, la marginalidad social de importantes sectores de la población, la corrupción, la deslegitimación de los gobernantes y el desprestigio de los políticos provocan la frustración de […]

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Un artículo de Manuel del Pozo publicado en EXPANSIÓN el 31 de octubre de 2019

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