Un artículo de Javier Tahiri (ABC, 28/5/2019)

El Banco de España rechaza limitar los precios del alquiler como pide Pablo Iglesias

El Banco de España reclama al Gobierno una batería de reformas y alerta de los riesgos a los que se enfrenta la economía española en los próximos años. A lo largo de las casi 300 páginas del Informe Anual de 2018 que acaba de publicar se enumeran medidas y desafíos y una crítica a una de las exigencias de Podemos al Gobierno que recientemente ha implantado la Generalitat en Cataluña: regular el precio del alquiler. El organismo dirigido por Pablo Hernández de Cos señala que «no parece adecuado limitar el precio de las viviendas alquiladas, ya que, según la evidencia internacional, este tipo de medidas no solo reducen la oferta, sino que también pueden favorecer un deterioro importante de los inmuebles». El Gobierno aprobó en marzo un decreto que impedía subidas mayores al IPC en la actualización anual sin posibilidad de pacto expreso entre las partes con incrementos mayores, además de abrirse a elaborar índices de referencia en el futuro. Podemos pedía más.

En su lugar, el supervisor aboga por «dar prioridad a aquellas políticas públicas dirigidas a favorecer la oferta de vivienda de alquiler». El Banco de España no detalla más, lo hará en un informe próximo sobre el tema, pero sí da una pista al pedir proteger a los propietarios: «es conveniente mejorar la seguridad jurídica para que los propietarios de inmuebles encuentren los incentivos adecuados para ofertar sus propiedades en el mercado de alquiler».

Como fuere, el alquiler es uno de los puntos sobre el que la institución pone el dedo en la llaga al destacar el aumento de la desigualdad en los últimos años. Si en 2014 el 10% de los inquilinos de menor renta destinaban más de un 50% de sus ingresos a pagar el alquiler, desde entonces el supervisor resalta que los precios han subido un 38% en Barcelona y un 42% en Madrid. En los dos últimos años, el incremento mediano de los precios han sido los mayores de la década, con aumentos del 5% que en algunas zonas han llegado al 20% en un solo ejercicio.

Pese a ello, fuentes del Banco de España descartan que haya una burbuja, ya que las subidas se centran solo en algunas zonas y no son generalizadas aunque sí constatan el efecto que han tenido medidas como la desaparición de las deducciones estatales al alquiler para los jóvenes o de la compra de vivienda habitual para las operaciones anteriores a 2013. Los jóvenes son en todo caso los más perjudicados por el este encarecimiento del acceso de la vivienda: más del 50% de los jóvenes entre 16 y 29 años viven de alquiler, frente al casi 30% de los que están en una franja de los 30 a los 44 años.

Del lado de los propietarios, el supervisor observa que la mayor parte son hogares de avanzada edad que cuentan con una riqueza poco líquida al disponerla en forma de inmuebles. Por ello, insta al sector bancario a fomentar fórmulas como la hipoteca inversa, que permitan a los propietarios obtener una renta frente al banco sin perder durante su vida la propiedad de la vivienda.

La desigualdad no se reduce en la recuperación

El Banco de España desmigaja en el informe una ristra de recomendaciones que radiografían su visión de la situación actual de la economía y del sector financiero. El supervisor también constata que la desigualdad de ingresos se ha estancado en la recuperación: pese a que la creación de empleo ha reducido la inequidad entre las rentas salariales, el autoempleo, el aumento del trabajo autónomo y la evolución de las rentas financieras y empresariales –que ha aumentado en los últimos años, beneficiando a las rentas medias y altas– ha ensanchado las distancias sociales y económicas.

«Como resultado de todo ello, con datos hasta 2017, la evolución divergente de las rentas salariales y no salariales durante los últimos años ha provocado que la desigualdad de la renta total en términos per cápita haya variado escasamente durante las primeras fases de la actual recuperación económica», señala el informe. El índice Gini –en el que 1 es un escenario de máxima inequidad y 0 el de menor– entre las rentas salariales se ha mantenido en el 0,33 de 2014 a 2017.

Pese a ello, el Banco de España observa «la reversión de casi la mitad del aumento de la desigualdad entre las rentas salariales», beneficiando sobre todo a los ingresos bajos, los más perjudicados por la destrucción de empleo de la crisis y que han recogido con más fuerza la creación de puestos de trabajo de la recuperación, aunque muchos sean a tiempo parcial. El organismo detecta que ya en 2017 comenzó a acelerarse la conversión de temporales a indefinidos, aunque también se redujo el tiempo de los contratos de duración determinada.

Los nuevos contratados cobran menos

En este sentido, el Banco de España asevera que si durante la crisis las empresas consiguieron recuperar la productividad perdida en los años de la burbuja mediante la destrucción de empleo, en la recuperación la vía ha sido la moderación salarial. En este sentido llama la atención el efecto de la llamada «deriva salarial», es decir, que los nuevos trabajadores entran con salarios más bajos que sus predecesores. Este impacto ganó tracción en 2016 y ha ido moderándose desde entonces si bien ha compensado el aumento de sueldos recogido por convenio: es por esta vía por la que se está produciendo sobre todo la moderación salarial.

De esta forma, en los últimos tres años, los asalariados han perdido poder adquisitivo por el aumento mayor de la inflación, aunque las remuneraciones han aumentado con fuerza creciente a años anteriores. El hecho de que las empresas no hayan trasladado a precios este aumento de los costes laborales hace sospechar al Banco de España de que las compañías tienen un colchón en sus cuentas fruto de que tanto durante la crisis como en la recuperación los excedentes brutos empresariales aumentaron. Pero este excedente debería agotarse en breve, apuntan estas fuentes. Otro factor que alarma al supervisor es que el mercado laboral sigue sin premiar con mayores salarios a los sectores de mayor productividad: tanto las subidas, como las bajadas, son homogéneas sin distinción.

Aún no se puede evaluar la subida del SMI

Aún así y pese al aumento de las afiliaciones en el arranque de año, el Banco de España rechaza que la subida del salario mínimo no haya tenido efecto, como admitió hace poco la Autoridad Fiscal. El supervisor calculó a principio de año que el incremento […]

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Un artículo de Javier Tahiri publicado en ABC el 28 de mayo de 2019

 

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