Un artículo de David Ortega (EL MUNDO, 24/6/2019)

El silencio de lo importante

Resulta curioso que en el siglo de la información, en la denominada Sociedad de la Información, probablemente, estemos menos informados que nunca. El 5 de diciembre de 2018 la Comisión Europea puso en marcha un plan para la lucha contra la desinformación. Esto significa, entre otras cosas, que tenemos grandes problemas para ejercer nuestra libertad. Ser libre es poder elegir y solo elige el que conoce. En lo que respecta a España, es bastante preocupante el bajo nivel informativo al que han llegado nuestros denominados informativos, noticias o telediarios, especialmente, los televisivos, algo menos los radiofónicos.

Vengo observando desde hace bastantes meses cómo nuestros informativos televisivos, en cualquiera de las cadenas más vistas, dedican la mayor parte del tiempo a noticias sin ninguna relevancia nacional o de interés general. Lo anecdótico, irrelevante, coyuntural o insignificante ha pasado a ser noticia, mientras lo verdaderamente importante y decisivo para nuestra vida pública, rara vez es apuntado. Así, la desinformación y falta de libertad del pueblo español empieza a ser realmente preocupante. Intentaré poner algunos ejemplos de ambos casos para que el lector pueda cotejar la veracidad de lo expuesto.

No es infrecuente, todo lo contrario, encontrar noticias en nuestros informativos televisivos de ámbito nacional de sucesos propios de barrio, sin ninguna trascendencia nacional, como peleas callejeras o similares. Igualmente ocurre con los accidentes de tráfico o algún incendio en un piso. Todo ello acompañado del correspondiente reportaje de la gente del barrio comentando el atropello, incendio o pelea. Casi todos los días tenemos más de una noticia en este sentido. Incluso los asesinatos y homicidios no deberían de tener cabida en los informativos, toda vez que el dato real, que rara vez se da, es que somos el país de Europa y prácticamente del mundo con la tasa más baja de homicidios y asesinatos.

¿Son estos asuntos de verdad de interés nacional para los 46 millones de españoles? ¿Son estos nuestros principales problemas a conocer? Nuestros informativos han degenerado en simples noticieros de lo que antiguamente difundía un semanario denominado El Caso (1952-97), especializado en noticias de sucesos. Esta es la triste realidad que es obligatorio denunciar. Se silencia lo importante para magnificar lo intrascendental, centrado principalmente en lo emotivo, lo morboso o simplemente superficial. En contraste, poco, muy poco de información relevante para el interés general, mucho menos de análisis de lo que realmente afecta a nuestra vida colectiva o común.

A continuación, vamos a poner cuatro ejemplos de noticias vitales para el futuro de España -también de Europa- que, como el lector podrá comprobar, están fuera del debate público o de la agenda que marcan los medios de comunicación.

Primero. Poco o nada se dice sobre el déficit de transparencia en España en contraste con Europa occidental. Probablemente, esté entre los tres principales problemas de los españoles. Mejorar en este sentido nos podría ahorrar miles de millones de euros al año. Lo normal es que casi todos los días saliera alguna noticia al respecto. Sin embargo, silencio casi total. Demos algunos datos para que el lector perciba la relevancia del asunto. Las 45 mayores empresas públicas estatales españolas facturan en su conjunto el 2,3% de nuestro PIB, esto es, alrededor de 25.000 millones de euros. La inversión total en activos se acerca al 22% del PIB, unos ¡¡¡227.000 millones de euros!!! Sin duda, esto sí que es interés general. Por lo demás, hablamos de unos 140.000 trabajadores. Hace pocos meses Transparencia Internacional España realizó una medición -con60 indicadores- de la transparencia de dichas empresas.

Solo 19 de las 45 empresas aprueban y de estas, únicamente tres (Centro para el desarrollo tecnológico industrial, Adif e Ingeniería y economía del transporte) sacan notable. De entrada, destacar según los datos, que algo pasa con la Autoridad portuaria en España. De las 10 analizadas, ocho suspenden, cinco de ellas, entre las ocho empresas públicas menos transparentes: Cartagena saca un 1,5; Baleares, un 2,1; Tarragona, un 2,4; Gijón, un 2,5; y la Bahía de Algeciras, un 2,7. También están en los puestos de cola la Entidad Pública Empresarial de Suelo, con un 1,8; el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona, con un 2,4; Paradores de Turismo, con un 2,5; y la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre, con un 2,8. Otras empresas públicas que suspenden y son más conocidas: Fábrica Nacional de Moneda y Timbre 3,5; Corporación de Radio Televisión Española, 3,5; Hunosa, 3,6 o la Agencia Efe, 4,7. Para finalizar, es preocupante que en los indicadores referidos a Prevención de la corrupción y cumplimiento de transparencia y buen gobierno, la puntuación media que obtienen las 45 empresas analizadas es de tres sobre 10. Evidentemente, esto sí que debería ser noticia.

Segundo. La falta de independencia en el órgano de gobierno de nuestro poder judicial (Consejo General del Poder Judicial) aparece rara vez en el debate público o mediático. Sin embargo, el Consejo de Europa lleva bastantes años llamando la atención a España a este respecto. Nos referimos simple y llanamente al corazón de nuestro sistema democrático, que es el poder judicial. Aquí fallan los medios de comunicación y, más si cabe, nuestra clase política que no plantea la cuestión. Suspenso global a los principales partidos políticos de ámbito nacional, excepto Ciudadanos, que lo defendió en la pasada legislatura.

Tercero. Todo el mundo sabe que existe la posibilidad legal de que el Gobierno indulte a personas condenadas, pero muy pocos saben que la ley que regula esta materia es de 1870 y que desde el año 1996 en España se han concedido más de 10.000 indultos. Es curioso que, desde que la Fundación Ciudadana Civio comenzó a publicar los datos sobre los indultos en España en 2013, éstos han bajado muy considerablemente. Es un buen ejemplo sobre la labor que la información y la publicación hacen para que lo importante mejore.

Cuatro. Una Europa desunida es una Europa sin futuro. Tampoco se informa a este respecto con rigor. En términos demográficos, tecnológicos y económicos somos cada vez menos relevantes. Hace un siglo Europa era el 25% de la población mundial; hoy solo el 7% y disminuyendo. En 2050 probablemente no lleguemos al 4%. Cómo en solo 15 años hemos pasado de la posibilidad de una Constitución para Europa (2004) a la situación de desunión presente. El Brexit y el caso catalán van en contra de la lógica actual geopolítica. La única opción de Europa es la […]

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Un artículo de David Ortega en EL MUNDO el 24 de junio de 2019.

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