Un artículo de Luis Ventoso (ABC, 2/12/2018)

El virus de la corrección política corroe la libertad de expresión

Nació de una manera bienintencionada, con el afán de proteger a las minorías de toda ofensa. Pero cada vez son más los intelectuales que consideran que al final se ha engendrado un monstruo, un virus que va cegando los capilares de la libertad de expresión y el debate abierto, la savia que vivifica lo que todavía llamamos la gran Civilización Occidental.

En los campus de las universidades anglosajonas se han creado los llamados «espacios seguros», donde todo estudiante puede expresarse «tal y como es», a decir de sus impulsores, «sin miedo a sentirse incómodo o inseguro por su sexo, raza, etnia, orientación sexual, género, biografía, bagaje cultural, religión, edad o identidad física o mental». En algunos foros de debate no se permite aplaudir. Se considera que el sonido del batir de palmas podría resultar agresivo para algún asistente, así que se sustituye por un vaivén de manos, las llamadas «jazz hands» (importadas en España por el movimiento 15-M, la génesis de Podemos).

Un Hamlet negro

Cuartos de baños neutrales para no ofender a la minoría transgénero. Lenguaje inclusivo, a veces erradicando el género masculino, como ya hacen algunas diputadas españolas. Listas de disfraces de Halloween «no recomendables» o directamente prohibidos. Palabras vetadas, como «maternidad» o «paternidad», rechazadas en la Universidad de New Hampshire porque «marcan género». Obras de teatro donde Hamlet, un príncipe danés de la Edad Media, es encarnado de manera inverosímil por un actor de raza negra en nombre de la correcta integración. Y una larga relación de «abusos» contra los que hay que luchar de manera activa: «los privilegios de los blancos», la opresión patriarcal, la islamofobia, los derechos de género… La meta es blindar la peculiaridad del gran yo. Los críticos más duros del fenómeno llegan a hablar de «un McCarthysmo cultural de izquierdas». El nuevo credo cuenta con potentes aliados. Los gigantes tecnológicos de Silicon Valley, Hollywood, o medios tan influyentes como «The New York Times» o la revista «The Atlantic» son paladines de la subcultura de la corrección […]

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Un artículo de Luis Ventoso publicado en ABC el 2 de diciembre de 2018

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