Un artículo de Jorge de Esteban (EL MUNDO, 28/07/2020)

La confusa inviolabilidad del Rey

El autor considera que no se puede interpretar que la inviolabilidad del Monarca que recoge la Constitución afecte a sus actos privados, aunque admite la falta de claridad en la Ley Fundamental de 1978.

Durante la elaboración de la Constitución, el PSOE, por iniciativa de Gregorio Peces-Barba, tuvo la magnífica idea de convocar el 17 de enero de 1978 a un grupo selecto de catedráticos de Derecho, algunos no socialistas, para que aconsejaran ante la redacción de la Norma Fundamental, que ya estaba muy avanzada. Fue una reunión apasionante y muy provechosa por las ideas o por las críticas que allí se vertieron. Uno de los temas abordados hoy está de actualidad. Quienes dirigieron el debate, se negaron a discutir su significado y, en consecuencia, ahora estamos en el atolladero. Veamos. Un conocido catedrático de Derecho Penal expuso que […]

Leer completo en EL MUNDO (contenido Premium)

Un artículo de Jorge de Esteban publicado en EL MUNDO el 28 de julio de 2020

2 pensamientos en “La confusa inviolabilidad del Rey

  1. Me alegra ver que el artículo coincide bastante con las opiniones que hemos sostenido en estos últimos años. En el texto constitucional lleno de contradicciones y defectos jurídicos, se confunde ¿interesadamente? la figura del monarca con su función institucional como jefe del Estado. Es este papel el que conlleva unas funciones específicas institucionales y sus actos «deberán siempre ser refrendados por el gobierno» (artº 56 y 64 de la C.E.). Es decir, son los actos institucionales refrendados los que tendrían ese carácter de inviolabilidad, no los actos particulares de «la persona» (como confunde el texto constitucional). Es un dislate pensar que los actos que pudieran constituir delito, gocen de tal inviolabilidad convertida en impunidad.
    Un abrazo.

    • Totalmente de acuerdo con el comentario de Juan Laguna.
      Ya que el Rey, no puede estar en su vida particular, por encima de los ciudadanos, porque si no, convierte la Institución, en una Monarquía medieval.
      Es por ello que los juristas, deberían modificar los textos que puedan ser ambiguos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.