Un artículo de Opinión Editorial de EL MUNDO

No es admisible el copago de servicios sin reformar antes la Administración

Artículo publicado en EL MUNDO el 10/6/2015

Las recetas del FMI para asentar la recuperación de la economía española son más que discutibles en este momento en el que empresas y ciudadanos todavía no han digerido el duro ajuste del último lustro. Hace bien el organismo internacional en aprovechar la buena coyuntura actual para recordar que para completar la recuperación es necesario seguir caminando por la senda reformista. También acierta al alertar del peligro que supone revertir el camino andado con ideas tentadoras en tiempos electorales como la de dar marcha atrás en la flexibilidad que ha introducido la reforma laboral. Sin embargo, el FMI tropieza al exigir más esfuerzos sólo al sector privado y centrar sus propuestas para corregir el déficit en aumentar los ingresos del Estado con medidas como la subida del IVA o el copago en Sanidad y Educación. Con estas demandas, los responsables de la misión para España de la institución con sede en Washington obvian que el Gobierno terminará la legislatura con una asignatura pendiente: reformar en profundidad las Administraciones Públicas para reducir el gasto.

Con la mayoría absoluta que los ciudadanos dieron en las urnas al PP hace casi cuatro años, Mariano Rajoy ha perdido una oportunidad única de acometer esta reforma imperativa. Cuando España dejó de estar al borde del abismo, el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, descafeinó la prometida reforma de las administraciones locales de manera que los contribuyentes siguen sosteniendo con sus impuestos 8.100 ayuntamientos y 41 diputaciones. A los que se añaden 17 CCAA y un Estado central, así como cerca de 4.000 empresas públicas. En algunos casos, como Cataluña, esa megaestructura es aún mayor, pues se suman otras dos administraciones: Área Metropolitana y Consejo Comarcal. El personal público al que da cobijo esta Administración ha jugado con ventaja en esta crisis frente a los trabajadores del sector privado. Ni el tijeretazo salarial a los funcionarios del 5% de media que acometió José Luis Rodríguez Zapatero, ni la supresión de una paga extra que adoptó el Gobierno del PP en 2012 y que ya ha empezado a reintegrarse son equiparables a la devaluación salarial o los despidos que han sufrido las clases medias y trabajadoras (…)

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