Un artículo de Vicente Lozano (EL MUNDO, 20/9/2019)

Pena de país

Españolita y españolito que tienes menos de cuarenta años. A partir de 2045, cuando empieces a cobrar tu exigua pensión pública, agradéceselo a esta generación de políticos cobardes que no han querido hacer nada por reformar el sistema de la Seguridad Social. Aunque este asunto viene de lejos, también es una de las consecuencias que tiene este parón político. Porque lo peor no es que vayamos a tener que votar por cuarta vez en cuatro años, con ser eso ya suficientemente malo. Lo peor es que gracias a estos líderes políticos nefastos, esos cuatro años que llevamos sin gobierno han supuesto un tremendo parón en la modernización del país, que se suma a la tradicional lentitud para acometer lo que se denominan reformas estructurales.

Pasa también con los Presupuestos, pues entraremos en 2020 con un Ejecutivo socialista en funciones y con unas cuentas del Estado elaboradas en 2017 por un Gobierno conservador… con una situación económica distinta a la actual. «El otoño va a ser complicado» decía el miércoles la ministra Nadia Calviño. Y nos va a encontrar sin armas para combatir, habría que añadir.

Pero la falta de Gobierno lleva a carencias mucho más profundas: son esas reformas que piden desde el Banco de España, el BCE y otros organismos internacionales y que ahora que empiezan a venir mal dadas, vamos a notar no haberlas puesto en marcha. La agencia Moody’s se refería esta misma semana a este parón en las reformas, que está lastrando el devenir económico español. En primer lugar, insistía en profundizar en la reforma del mercado laboral con el fin de evitar la dualidad en los contratos. La elevada contratación temporal provoca esos altos vaivenes en la contratación -que crece cuando la economía prospera-, pero también en los despidos -es muy fácil prescindir legalmente de los temporales- cuando se da la vuelta. Es lo que explica que tras años de crecimiento estemos todavía con el 14% de desempleo y con un 32% de paro juvenil.

Hace falta terminar con esas deficiencias del mercado de trabajo y crear las condiciones para que, sin desproteger al empleado fijo, no discrimine al parado o al trabajador temporal. Pero no es solo el mercado laboral. España, muy retrasada respecto a nuestros competidores en todas las […]

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Un artículo de Vicente Lozano en EL MUNDO el 20 de septiembre de 2019.

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