Un recuerdo verdadero: La Diada en 1714

Ya se ha dicho casi todo sobre la pasión independentista alimentada por Convergencia que encarna desde sus orígenes la potente burguesía de Cataluña pero es preciso, no obstante, demostrar una y otra vez que la racionalidad está siendo vencida por sentimientos emocionales fabricados sobre la mentira en un perpetuo ejercicio de manipulación planificada. La suerte de argumentos y eslóganes independentistas no han logrado encubrir del todo la pulsión, moralmente obscena, que subyace en su discurso: se trata de no compartir con inferiores las bondades del país de Jauja que sueñan. Pero ¡Ay! Ellos también quieren administrar el rico país al que aspiran y eso, visto el historial de corrupción que arrastran, debería ser más inquietante para los ciudadanos que la soledad que les vaticinan unas voces autorizadas de la Europa que teme fragmentarse. Sigue leyendo

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