La regeneración exige un primer paso: Rey y líderes sin pasado. ¿Utópico o posible?

Muchos ciudadanos, la mayoría de los ciudadanos, ven con perplejidad e impotencia cómo la arquitectura política del Estado se resquebraja, la consistencia secular de nuestra Nación se desmorona y se acomete con desorientación, demagogia y partidismo el grave problema económico que nos acucia. Todo ello sin que sus representantes hagan nada por evitarlo o, lo que es mucho peor, percibiendo que muchos de ellos forman los piquetes de demolición y los demás aplauden o callan bobaliconamente. Sigue leyendo

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