Karl Popper

La democracia es control del poder político

¿Dónde hemos fallado en España para haber llegado a esta grave situación, especialmente, en el ámbito económico-presupuestario?. Doy mi respuesta: falta de ejercicio democrático por falta de control ciudadano sobre las decisiones del poder en asuntos políticos y económicos.

La acción política necesita mecanismos de control preventivo adicionales a los partidos políticos, que puedan ser ejercidos por los ciudadanos antes, durante y después de cada resolución; tales mecanismos servirían de freno para los políticos, los partidos políticos y los órganos de representación institucional que adoptan decisiones, sin perjuicio del control posterior, judicial o del Tribunal de Cuentas. La democracia es de mejor calidad cuando el ciudadano puede ver lo que ocurre, oír opiniones ajenas y emitir las opiniones propias sobre las cuestiones que se van planteando ante las instituciones competentes. El mero hecho de “conocer” permite “poder opinar”, razonablemente, sin acudir a la penosa “queja genérica” de lo mal que funciona todo. Por ello creo que la información exacta de los hechos de la “vida administrativa” (especialmente los gastos), de los datos y cuentas que apoyan las decisiones se convierte en el mejor mecanismo de control del poder, al que se suman los posteriores, la siempre tardía vía judicial y la fiscalización del Tribunal de Cuentas en materia contable que no arreglan, sino que sancionan en cada esfera.

Karl Popper repetía, en su conocida obra “La sociedad abierta y sus enemigos”:

“La democracia consiste en poner bajo control al poder político. Es esta una de sus características esenciales. No debería existir ningún poder político incontrolado en una democracia.”

Popper se refiere no sólo al control legal y al judicial sino a otros controles previos, simultáneos o inmediatos posteriores que puedan ejercer los ciudadanos, es decir, la opinión pública. Voy a poner algunos ejemplos ocurridos en España, en los últimos años, que podrían haberse evitado de haber habido, como en otros países, Chile e Inglaterra, una precisa información al ciudadano, con transparencia contable y suministro de datos “exactos”; lo digo porque muchos políticos…, simplemente por vergüenza personal, no hubieran caído en la tentación de algún abuso. En las sociedades desgastadas hay que reforzar no sólo los frenos éticos y las amenazas legales, sino incorporar nuevos mecanismos que las técnicas actuales facilitan para luchar contra la opacidad introduciendo transparencia.

Casos como el Palma Arena, Palau de la Música, Eres de Andalucía, subvenciones nacionales e internacionales, Museos vacíos, aeropuertos sin aviones y alguna carretera sin circulación, se habrían evitando —o podido evitar— de existir el mecanismo previo, y simultáneo, de completa información al ciudadano.

Otro ejemplo es el los gastos personales del expresidente del Consejo General del Poder Judicial. Creo que es un caso que se hubiera evitado de haber existido transparencia contable sobre los gastos oficiales pues no los habría calificado como tales siendo de fin de semana. Si el Consejo General del Poder Judicial, que presidió el Sr. Divar, hubiera establecido un mecanismo general de publicación obligatoria, en página web del Consejo (o similar para conocimiento general y no sólo de algunos “iniciados”), de gastos oficiales de los consejeros, motivados por el cargo, estoy casi seguro, que no se habría producido esa práctica. La repercusión ha alcanzado a la imagen del poder judicial y ha causado extrañeza en los ya desconfiados ciudadanos que han visto, con asombro, lo sucedido en relación a pequeños gastos, confusión “normativa” e incluso quiebra de la intimidad de un ciudadano. Por ello, para que no vuelva a ocurrir la ley de Transparencia podría regular la publicación obligatoria de los gastos oficiales disponiendo la transparencia, de forma individual e individualizada.

Popper dice que la democracia en una sociedad abierta necesita y facilita el control del ciudadano, que con su opinión redundará en tener mejores instituciones que aportarán confianza al ciudadano-contribuyente. Frente a la sociedad abierta analiza la sociedad cerrada, tribal, que quienes tienen el poder la dominan con su “magia oculta”.

Por ello, la futura y esperada ley de transparencia habría de alcanzar a todos los entes que reciben recursos de los presupuestos públicos (incluidos partidos, sindicatos y subvencionados) e incluir los gastos, de todo orden, para convertirse en un pilar de la democracia en España.

Últimamente se están publicando en prensa cartas, escritos e informes de grupos de personas influyentes (escrito de “Reconversión”), de fundaciones o asociaciones que transmiten a la sociedad y al poder sus preocupaciones ante los problemas de España; algunos con sugerencias concretas, no simples quejas, que pueden ser de gran ayuda y merecen ser estudiadas.

Los liberales entendemos que el art. 23.1 de la CE de 1978 da campo de acción para que el ciudadano participe “directamente en los asuntos públicos”, además de la vía de la representación política a través del derecho de voto en las elecciones; pues la palabra “directamente” abre otras posibilidades, además de la iniciativa legislativa popular constitucional. En cualquier caso, la exposición de motivos del anteproyecto de ley de transparencia aporta más razones lógicas y legales que justifican lo que hoy comentamos.

CONCLUSIÓN

Karl Popper decía que la democracia es el control del poder; cabe completar la idea diciendo que la transparencia y la información al ciudadano facilitan la formación de una opinión pública “fundamentada” cuyo “juicio” democrático ayuda a frenar posibles abusos y corruptelas del poder, también ayuda a construir la democracia y anima a los ciudadanos en la recuperación de la confianza en las instituciones.

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