Artículo publicado en EL PAÍS el 9/1/2015
El análisis más común de la estrategia de Podemos señala como su acierto básico el haber trazado un nuevo eje de comprensión y definición políticas y, consecuentemente, haber imaginado una nueva forma de definir al antagonista. Si hasta ahora ese eje utilizaba categorías relacionales cargadas de ideología, tales como izquierda/derecha o progresismo/conservadurismo, el nuevo discurso habría tenido la fuerza para imponer al imaginario de la sociedad española una frontera distinta: la que separa la gente/la casta, una divisoria en la que de un lado cae la ciudadanía normal, plebeya o decente (la nueva política) y, de otro, los privilegiados o corruptos que sólo merecen reproche moral y expulsión como residuo político (la vieja). Estaríamos no más ante una exitosa aplicación de la teoría política del discurso de Laclau y Mouffe ayudada, desde luego, por la coyuntura de una indignación social difusa contra la política normal. Sigue leyendo
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