Las finanzas públicas de los países del sur de Europa giran en torno a la cuantía del gasto público, bajo la obsesión de algunos gobernantes y de parte de la población, de que hay que “gastar más” porque los ajustes, dicen, han sido muy duros. Sin embargo, en España, la realidad presupuestaria acredita que durante los años 2008 a 2014 de crisis, no sólo no ha habido reducción del gasto público, sino que se ha incrementado. Hay que ser justos y reconocer que la crisis ha golpeado, principalmente, al sector privado que ha perdido tres millones de empleos desde 2007. El gran ajuste lo han sufrido la pequeña y mediana empresa, los autónomos y los empleados que han ido al desempleo. Son los desempleados de esa masacre y los jóvenes que se le han añadido, los que necesitan ayuda y, sobre todo, esperanza de tener empleo. Hay sectores, con responsabilidad empresarial, que están volcándose en crear riqueza y empleo; por ejemplo, la CEIM ha presentado su Plan 400K que pretende crear 400.000 empleos en la Comunidad de Madrid. Falta que la Administración adopte medidas que aligeren los costes para que los empresarios se animen a invertir, producir y obtener beneficio: así se creará empleo. Sigue leyendo
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