La llegada de Carlos III al trono de España fue uno de los acontecimientos más sorprendentes del convulso siglo XVIII. No obstante y con acertado criterio, ha sido considerado como el autor material del embellecimiento y modernización del Madrid un tanto angosto y oprimido, optando por el ensanche de la Villa hacia el Jardín del Buen Retiro y no escatimando recursos para conseguir que la capital del reino nada tuviese que envidiar a la suntuosidad de la vecina Francia o Italia consideradas hasta entonces como las más brillantes de occidente. Sigue leyendo
| Comentar