Tres años después del final de la Segunda Guerra Mundial, con el planeta dividido y tras ser escenario del ascenso de los fascismos y de los horrores de Auschwitz, nacía como revulsivo el texto de la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Fue proclamada en París hace 70 años y fue una mujer, la política estadounidense Eleanor Roosevelt, quien impulsó la aprobación de este documento, al que calificó como «la Carta Magna internacional». Precisamente, las mujeres han liderado en 2018 la lucha contra «políticas opresivas y sexistas», según el informe anual de la ONG Amnistía Internacional, publicado hoy y que destaca también un retroceso de libertades. Sigue leyendo
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