En las elecciones generales al Congreso de los Diputados celebradas el 20 de diciembre de 2015 ningún partido político ha alcanzado la mayoría absoluta para nombrar presidente del gobierno de modo cómodo y solitario; ni siquiera se han aproximado a tal mayoría. Así pues ha surgido una situación nueva en nuestra política que requiere la negociación entre 2 ó 3 de los mayores partidos para sumar el número suficiente de votos. El nuevo campo de actuación debe semejarse más a Alemania que a Italia, pues debemos imitar a los mejores. Es evidente que España por su peculiar situación política (separatismo) y económica (necesidad de crecimiento económico y reducción de la tasa de paro), precisa tener un gobierno fuerte, constituido pronto, y descartar la hipótesis de celebrar nuevas elecciones generales, pues sería la prueba de “cerrazón mental” y de incapacidad de los partidos para avanzar en prácticas democráticas. Los partidos políticos deben asumir su responsabilidad, negociar y pactar el nombramiento de Presidente de Gobierno, como hacen los países de tradición democrática, aportando a la sociedad española (inquieta en estos momentos), a la Unión Europea, a los mercados… estabilidad política y gubernamental, pues la política no puede tratar sólo de alcanzar el poder a toda costa. Sigue leyendo
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